Antología. Juana Inés de la Cruz
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lunes, 22 de abril de 2019
Entrevista en el blog del poeta Norberto García Hernanz
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| Foto de archivo del Instituto Cervantes. 2017 |
Amigos, el escritor Norberto García Hernaz, con quien pronto comparto lectura y presentación de poemarios en la librería Diógenes de Alcalá de Henares, ha tenido a bien entrevistarme para su blog Lo que opinan mis poetas.
Os dejo aquí el enlace: https://loqueopinanmispoetas.blogspot.com/2019/04/lo-que-opina-ariadna-g-garcia.html?fbclid=IwAR2TcJnsuxmds3nMTav6qaJYTLGFI--f2oUv185dTdsNGC9VZKq1qo7PGZc
Saludos.
martes, 16 de abril de 2019
El mirador de piedra
El mirador de piedra, Rubén Martín Díaz. “Premio de
Poesía Hermanos Argensola”. Madrid, Visor, 2012. 78 páginas.
Escribe Rubén Martín Díaz en El mirador de piedra que los demás le dicen que poesee
“el don de la palabra”. Y razón no les falta. Se trata de un poemario escrito
bajo un hechizo único que embruja a quien lo lee. El libro se incardina en el
mirador “Félix Rodríguez de la Fuente”, en el parque natural de Cazorla, y de
allí se irradia o bien a otros enclaves del entorno jerezano (la Isla de la Bujariza,
en el pantano del Tranco; el Pico Cabañas…) o bien a otras geografías
visitadas, vividas e interiorizadas por el autor (los Chorros de Riópar, en
Albacete; el Parque del Hosquillo, en Cuenca…). Rubén describe parajes
sobrecogedores con un lirismo hermoso, y a la vez, medita sobre la existencia
en versos inolvidables. Ya de entrada, el poeta nos invita a desasirnos, a
salirnos de dentro de nosotros para fundirnos con la naturaleza: “Si el bosque
te respira./ Abre el pulmón. Sé árbol”. Será en el silencio, y en la quietud
más honda, como los humanos sintamos ese hilo de oro que nos conecta al Todo a través
del amor.
Los parajes agrestes despiertan un júbilo en el pecho del
poeta:
Qué maravilla sentir que estoy vivo,
que todo me sorprende porque es nuevo
para estos ojos míos que respiran
sobre la limpia tierra en gestación.
(Ascenso al Pico Cabañas)
E incluso embellen al ser, lo perfeccionan, hasta
suspender sus sentidos y recogerlo en sí:
estás allí
en el centro del día,
bajo el lento declive de la tarde,
maravillado y limpio en tu interior
y olvidado de todo y de ti mismo.
(Río grande)
Rubén evoca los elementos naturales de forma magistral.
En alguna caso, con ojo de haijine:
El viento afila
su desnuda presencia [transparente]
contra lo débil.
(Paisaje en óleo)
No escasean en el libro las reflexiones de tono
filosófico, distinguiendo realidad y concepto; existencial, en clave manriqueña
(“al comprender el agua/ como un estado más en el que ser”) y quevediana
(“canta lo que le viene/ desde un ayer presente,/ desde un ayer mañana”) e
incluso místico (“¿He llegado por fin/ al centro de mí mismo?”, “Yo soy
todos”).
![]() |
| Derechos: Imagen Albacete |
Dice Mahmud Darwix, el célebre poeta palestino, que hablar
del amor en tiempos de guerra y carestía es una forma de subversión, de
resistencia. Recordemos que nosotros -desde 2011- vivimos en plena recesión,
padecemos recortes y estamos en el paro. Así las cosas, Rubén, que se da al mundo con sincero amor,
y que goza de la
serenidad del hombre que es unión, es un rebelde. Con un maravilloso sentido del ritmo, y
con cierres redondos, los poemas de El mirador de piedra nos acompañan, nos crecen y se
nos ramifican bajo la piel. No me extraña que ganase el “Premio de Poesía
Hermanos Argensola”. De vedad, el libro lo merece.
Esta reseña ha sido publicada por la revista digital Oculta Lit. AQUÍ.
domingo, 14 de abril de 2019
Recitando en Chamberí
| Foto de Reyes Rodríguez Fernández-Salguero |
Amigas y amigos:
Dejo aquí un recuerdo de mi lectura el jueves 11 de abril en la Casa de Participación Ciudadana de Chamberí. Pronto cuelgo un vídeo relizado por Carmen Ochoa, donde recito un texto de la sección La Tierra de mi último poemario: Ciudad sumergida (Hiperión, 2018). Gracias por acompañarme.
miércoles, 3 de abril de 2019
Recital a la vista, en Chamberí
Amigos, dentro de una semana, el próximo jueves 11 de abril, daré un recital dentro del ciclo Poesía en el Bulevar, que dirige el poeta Antonio Crespo Massieu. Será en la Casa de la Cultura y Participación Ciudadana de Chamberí (Bravo Murillo, 39), a las 19:30. También tendréis la oportunidad de escuchar al poeta Pablo Guerrero.
Aprovecharé la ocasión para presentar mi nuevo poemario, Ciudad sumergida (Hiperión, 2018), estableciendo puentes entre éste y el resto de mis libros.
Os esperamos.
Saludos,
Ariadna
martes, 2 de abril de 2019
Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil
Aprovechando la efeméride, os dejo por aquí un texto de mi fábula ecológico-distópica Las noches de Ugglebo, premio "El Príncipe Preguntón" (Diputación de Granada, 2016). El libro relata el viaje de una bandada de aves rapaces nocturnas a la Finlandia continental para averiguar si los humanos representamos o no un peligro para el pleneta, travesía que supone un viaje de iniciación para su protagonista, Úgglebo, una búho pre-adolescente que defiende con garras su originalísima personalidad.
Gracias a este libro, he tenido una de mis experiencias más bellas como escritora: que un niño de la 1º de la ESO me dijese que quería vivir en él.
¡Felices lecturas!
Aquí Ugglebo recupera el conocimiento tras por volar una noche de tormenta de nieve:
1.
La
promesa
La
fiebre se retira.
La
realidad comienza a ser reconocible.
La
conciencia de Ugglebo se abre al ruido
de
las hojas, al tacto de las plumas contra el cuerpo,
al
gusto de una fresa, a la tormenta
de
olores que proceden de los bosques y campos,
y
a los ojos alegres, aliviados,
de
su robusto padre, que lo abraza con fuerza.
Ugglebo
le relata lo que ha visto
en
sus dos pesadillas.
-Son sólo sueños, hijo. Los glaciares
no
van a derretirse.
Olvídalo.
Tú
ponte musculoso
y
céntrate en la caza. Eres un búho
real.
No me defraudes.
Mañana
empezará tu entrenamiento.
En
cuanto el sol se ponga,
te
espero en el arroyo.
Con
disimulo, Ugglebo cruza dos de sus garras
y
esboza la mejor de sus sonrisas.
-Prometido, papá.
lunes, 1 de abril de 2019
Doble reseña: Riechmann y Villar
Contrastes
La ciudad, Laura Villar Gómez. Liliputienses. 2019. 31 páginas.
Ars Nesciendi, Jorge Riechmann. Madrid, Amargord, 2018. 108 páginas.
En la poesía, como en la vida,
abundan los contrastes, ya sean temáticos o estéticos, cuando no se da la conjunción
de ambos. La joven poeta Laura Villar Gómez acaba de publicar su primer libro, La
ciudad, en Ediciones Liliputienses. Apenas
llega a las 31 páginas, si bien los poemas (dos por cara) suman un total de 468
versos. La autora apenas ha esbozado en su libro los contornos de un tema que
daba para más, pero esas sombras son lo suficientemente poderosas como para
fijarnos en ella. En sus textos nos describe una ciudad nocturna, sonámbula, de
vida artificial. Una ciudad sin habitantes, salvo los fumadores que anuncian su
presencia entre las brasas. Un escuadrón de semáforos, coches, televisores,
luces de neón y pantallas de plasma mantiene iluminada la urbe, pero bajo la
apariencia de animación, la poeta sospecha: “(¿y si detrás de toda esa luz/ no
hubiese más que gente apagada?)” A este leve crítica a la modernidad, suma
Laura Villar un nihilismo unamuniano: “A veces me pregunto/ si no seré acaso yo
también/ una proyección de otro”. Los peligros de la ciudad quedan lejos del
“cerco dorado” que imponen las farolas. No obstante, la autora barrunta que en
un futuro próximo se destruya ese hábitat que confina, dentro de sus fronteras
de hormigón y cristal, al 90% de los humanos: “Los tiempos en que la ciudad aún
respira/ están a punto de agotarse”.
Como contrapartida a esta visión del mundo, podemos leer el último poemario de un autor veterano, de un poeta curtido en la denuncia del capitalismo, que nos sorprende -esta vez- con un precioso libro de poemas mínimos, paisajistas, evocadores de la plenitud que alcanza la existencia inmersa en un entorno natural. Me refiero a Ars Nesciendi, de Jorge Ricehmann. Dando una vuelta de tuerca a la estética de una obra solvente, consagrada, de una línea ideológica muy definida, Riechmann incluye en este generoso poemario (108 páginas): coplas, alguna seguidilla y un gran número de haikus:
Como contrapartida a esta visión del mundo, podemos leer el último poemario de un autor veterano, de un poeta curtido en la denuncia del capitalismo, que nos sorprende -esta vez- con un precioso libro de poemas mínimos, paisajistas, evocadores de la plenitud que alcanza la existencia inmersa en un entorno natural. Me refiero a Ars Nesciendi, de Jorge Ricehmann. Dando una vuelta de tuerca a la estética de una obra solvente, consagrada, de una línea ideológica muy definida, Riechmann incluye en este generoso poemario (108 páginas): coplas, alguna seguidilla y un gran número de haikus:
Ramas de invierno, desnudas:
vuestra verdad no desmiente
las verdes copas de mayo
que tiemblan ya en la corriente.
*
“Mundo de rocío”, dicen
los poetas japoneses…
Es todavía más frágil:
burbujas en la corriente.
Burbujas en la corriente
y las palabras que fingen
certezas para la mente.
*
Suspendida en el aire
como un día perfecto
esa libélula.
Jorge Riechmann nos habla del arte
de conocer la propia ignorancia, al igual
que aconsejaban los pensadores renacentistas. Tanto la lírica popular española como el haiku son
ejemplos de formas sencillas y espontáneas de humanidad, que el autor
reivindica. Sirven de contrapeso a la artificiosidad de la urbe, a la civilización
corrompida y sin alma que habita en las ciudades, esos “mares de asfalto” que
nos describe Laura.
Por cierto, las ediciones de
Amargord y de Liliputienses son preciosas.
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