Se acaba de defender en la Universidad Complutense un TFG titulado Ecos de una voz lejana. Tradición mística en la literatura española: Continuidades en poetas del siglo XX y XXI. Lo firma Leticia Martín Martín. Quiero agradecer que la investigadora haya seleccionado en su corpus mi poemario Sublevación (Pre-Textos, 2020). Siempre es un lujo que la Academia se interese por las obras de una, más cuando la compañía es tan maravillosa: Aurora Luque y Ángeles Segovia, entre otras voces.
Aprovecho para repetir aquí lo que ya dejé por escrito en las notas finales del poemario. Las deudas con la mística renacentista y contemporánea son variadas y públicas: san Juan de la Cruz, Diego de Estella, Francisco de Osuna, Pedro de Medina (todos místicos del Renacimiento), Erasmo de Roterdam, José María Valverde, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Blas de Otero y Carlos Bousoño. Quien quiera profundizar en la huella espiritual de los autores místicos en el conjunto de mi obra (Apátrida, Helio, La Guerra de Invierno, Línea de flotación, Sabiduría de los límites o Adamar) sería interesante que leyera los títulos en negrita del siguiente listado de libros que leí durante el tiempo en que gocé de una beca FPU para realizar la tesis doctoral en la que trabajaba por aquel entonces (2004-2006):
-Diálogos familiares de la agricultura cristiana, Juan de Pineda. Volúmenes I-V.
-Diálogo de doctrina cristiana, Juan de Valdés.
-Tratado de la oración, Antonio Porras.
-Tercer abecedario espiritual, Francisco de Osuna.
-Ley de amor santo, Francisco de Osuna.
-Meditaciones del amor de Dios, Diego de Estella.
-Vergel de oración y monte de contemplación, Alonso de Orozco.
-Libro de la vida, Teresa de Cepeda.
-De los nombres de Cristo, Luis de León.
-Libro de la verdad, Pedro de Medina.
-Libro de oración y meditación, Luis de Granada.
-Catecismos de Astete y Ripalda.
-Arte para servir a Dios, Alonso de Madrid.
-Manual de vida perfecta, Juan de los Ángeles.
-Exhortación a la devoción de la Virgen, Melchor de Cetina.
-La victoria de sí mismo, Melchor Cano.
-Tratado del amor de Dios, Domingo de Soto.
Y, por supuesto, debe de leer algunas obras de Erasmo, como el Enchiridion.
Mi tesis versaba sobre la magna obra de Pineda, fraile franciscano como Osuna y Estella, filoerasmistas los tres. Y como ellos, sostengo que quien ama cumple la ley. Más que nunca, necesitamos amor, reconexión, religación, solidaridad, fraternidad...valores que hace veinte años pensaba que era cristianos y que, gracias a mi reciente tesis doctoral, sé que son de origen helenístico: estoico-epicúreo. El actual contexto de crisis sistémica nos pide un cambio de paradigma y nuevos valores ESPIRITUALES que han de ocupar el podio valorativo. Mis poemarios, junto con mi novela El bosque sagrado, tratan de contribuir a ese cambio antropológico.






