lunes, 23 de marzo de 2026

Mi obra, en el seminario "La ville, la nature et l’humain dans la poésie espagnole et hispano-américaine contemporaine"


 

Poco a poco mi obra se abre camino en el exterior. Si en 2024 Paul Cahill (profesor de la universidad de Pomona, California) publicaba un extenso estudio sobre mis poemarios LGTBI), este jueves Judite Gonzales-Balbuena (profesora de Université Bourgogne Europe) participará en el seminario La ville, la nature et l’humain dans la poésie espagnole et hispano-américaine contemporaine con una conferencia dedicada a mis últimos libros. Se titula: «Les alliances fécondes et la part du métamorphique dans l’œuvre poétique de Ariadna G. García: en ville, gestes et espaces pour l’insurrection». Le estoy profundamente agradecida. Se centrará en mis poemarios Ciudad sumergida, Sabiduría de los límites y Adamar, que analizará desde un enfoque ecocrítico. 


Los tres libros abren caminos celebratorios y propositivos en tiempos de crisis sistémica. Frente al paradigma dualista y mecanicista que separa a los humanos del resto del planeta y que legitimiza nuestro dominio sobre la naturaleza (instrumentalizándola en función de nuestros intereses económicos, destruyéndola para saciar el consumo y el deseo de adquirir bienes posicionales: dinero, riqueza...), con estos poemarios reivindico el paradigma contrario: monista, orgánico, amoroso, respetuoso e interconectado con la biosfera. Presento modelos de humanidad autocontenida, espiritual, fraterna y biocéntrica.   

Desde luego, el retorno a los espacios rurales es un tema que también han tratado novelistas y cineastas nacidos en los 70 y comienzos de los 80 en los últimos años: 

Intemperie (2013)Jesús Carrasco (1972); Si quieres, puedes quedarte aquí (2016), Txani Rodríguez (1977); Un amor (2020), Sara Mesa (1975); Cenital (2012), Emilio Bueso (1974); y As bestas (2022), Rodrigo Sorogoyen (1981). 






jueves, 19 de marzo de 2026

Física de la tristeza

 


Física de la tristeza, Gueorgui Gospodínov. Traducción de María Vútova. Impedimenta. 2026.

 

 

 

 


Física de la tristeza es un arca que lo contiene todo. Su narrativa no es lineal, sino laberíntica, cuando recorre un pasillo y se topa con un muro salta en el tiempo hacia atrás y retoma el hilo por otro cabo. El propio Gospodínov confiesa que escribe un cuaderno de apuntes. Así como este libro mezcla asuntos, los deja y los retoma después, el conjunto de la obra novelística del búlgaro hace otro tanto. Es por ello que en este trabajo reaparece un viejo conocido de sus asiduos lectores, entre los que me encuentro: Gaustín (Las tempestálidas); o cobra vida su ya difunto padre, que regresa a Helsinki por segunda vez (El jardinero y la muerte). El libro se ofrece como una cápsula de tiempo que salva del olvido lo que fue importante, ya sea propio o ajeno. De hecho, Gueorgui no duda en calificar de urracas a los literatos, seres que se apropian sin recato que valga de las buenas historias que les cuentan. Entre estas, yo destaco la del abuelo militar que se cuenta al comienzo. Una maravilla que no voy a revelar, para que la descubran. Desde luego, hay motivos recurrentes en la narrativa de Gospodínov: la memoria colectiva (europea), que trata de preservar con bastante humor; y la privada, que abraza a cuatro generaciones de la familia. Pero lo interesante de Física de la tristeza es lo que tiene de novedoso con respecto a la previo, y que lo posiciona del lado de las ecosofías que están empezando a filtrarse en la literatura de ficción. En efecto, el novelista colabora con el poeta que lo habita no ya sólo para brindarnos una prosa pulcra (aprovecho para elogiar la traducción de María Vútova y para felicitarla por su premio Estado Crítico), sino para romper la barrera especista que separan lo humano del resto de la naturaleza: «El hombre debería callarse un rato y, en la pausa que se abre, escuchar la voz de otro narrador: pez, libélula, comadreja o bambú, gato, orquídea o guijarro» (p. 178). Eso otro, que posee una historia tan válida o más que la nuestra, pertenece a los reinos animal, vegetal y mineral. La visión del mundo que defiende Gospodínov no es antropocentrisita, sino biocéntrica. De hecho, en la siguiente cita leemos entre líneas al filósofo alemán Albert Schweitzer: «Hay una sola identidad: ser una criatura viva entre otras criaturas vivas» (p. 184). El precursor de la ecoética y del biocentrismo profundo de Arne Naess, declaraba en los años veinte del siglo pasado: «Soy vida que quiere vivir en medio de vida que quiere vivir» (en traducción de Jorge Riechmann). Física de la tristeza reivindica el individualismo moral que defiende al Naess, de ahí que el protagonista asuma la identidad de una babosa y sea ella (pp. 30-31) o que denuncie el asesinato de animales para consumo humano (p. 172). Gospodínov, en el fondo, interpela a sus lectores para que desarrollen su espíritu de interconexión con otras especies («soy dinosaurio, pez, murciélago, pájaro, organismo unicelular» p. 84) y para que sean conscientes de la necesidad que tenemos de poner coto y límite a nuestro antropocentrismo con la intención de evitar la crisis ecológica que se nos viene encima. Él mismo explicita en la novela el afán que le movió a escribirla: «Lo recopilo todo por el bien de aquel que está por venir. Para el lector postapocalíptico» (p. 158). A medio camino entre el cuento, el diario, la reflexión, el catálogo y la actualización de los mitos griegos, Física de la tristeza cautiva por lo inteligente de sus analogías, la ternura de sus relatos, lo sarcástico de su estilo y lo necesario de su planteamiento ecosófico.


miércoles, 18 de marzo de 2026

Poetas que publican en el arco 2000-2025: Vanesa Pérez-Sauquillo

 


Se dio a conocer con el libro Estrellas por la alfombra (Hiperión, 2001), tenía 23 años. Su último poemario es Combustión espontánea (Calambur, 2019), que sacó a los 41. Ha publicado 9 libros de poemas en este cuarto de siglo, así como un par de antologías de sus versos.  



martes, 17 de marzo de 2026

Jóvenes poetas que publican en el arco 2000-2026: Ariadna G. García

 


Quiere la casualidad que hoy esté de aniversario. Hace un cuarto de siglo que gané el premio Hiperión. Tenía 24 años en 2001. Os dejo aquí las reseñas que cosechó Napalm:

 https://ariadnaggarcia.blogspot.com/p/napalm.html

El poemario, me enteré después, fue finalista del premio Ojo Crítico de RNE (que se acabó llevando Luis Muñoz por Correspondencias).




Desde entonces, he publicado 10 libros de poemas, el último de ellos (Adamar), en 2025 (a los 49). También obtuve el premio Arte Joven de la CAM y el Internacional Miguel Hernández-Comunidad Valenciana. Lo que la crítica especializada opina de mi obra lo tenéis en el frontispicio de este blog y en este enlace: https://ariadnaggarcia.blogspot.com/p/valoracion-de-la-critica.html 



Quiero manifestar mi gratitud a los editores, jurados, libreros, críticos y lectores que llevan 25 años confiando en mí y regalándome lo más preciado que tienen: su tiempo. Con la esperanza de que me sigáis sosteniendo y acompañando por muchos años más.





martes, 10 de marzo de 2026

Poetas jóvenes que publican en el período 2000-2026: Verónica Aranda

 



Verónica Aranda tenía 23 años cuando debutó en 2005 con dos poemarios: Poeta en India Tatuaje. Ha publicado en lo que llevamos de siglo 13 libros de poemas y una antología de su obra, que sacó a los 41.



sábado, 7 de marzo de 2026

Poetas jóvenes que publican en el período 2000-2026: Álvaro Tato

 


Álvaro Tato apenas tenía 22 años cuando publica sus dos primeros libros en el 2000.


Sigue en activo. Su último poemario, Año luz, salió en Hiperión en 2021. Tenía 43 años.