lunes, 13 de julio de 2026

¡Me estudian en un TFG!


 

Se acaba de defender en la Universidad Complutense un TFG titulado Ecos de una voz lejana. Tradición mística en la literatura española: Continuidades en poetas del siglo XX y XXI. Lo firma Leticia Martín Martín. Quiero agradecer que la investigadora haya seleccionado en su corpus mi poemario Sublevación (Pre-Textos, 2020). Siempre es un lujo que la Academia se interese por las obras de una, más cuando la compañía es tan maravillosa: Aurora Luque y Ángeles Segovia, entre otras voces. 

Aprovecho para repetir aquí lo que ya dejé por escrito en las notas finales del poemario. Las deudas con la mística renacentista y contemporánea son variadas y públicas: san Juan de la Cruz, Diego de Estella, Francisco de Osuna, Pedro de Medina (todos místicos del Renacimiento),  Erasmo de Roterdam, José María Valverde, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Blas de Otero y Carlos Bousoño. Quien quiera profundizar en la huella espiritual de los autores místicos en el conjunto de mi obra (Apátrida, Helio, La Guerra de Invierno, Línea de flotación, Sabiduría de los límites o Adamar) sería interesante que leyera los títulos en negrita del siguiente listado de libros que leí durante el tiempo en que gocé de una beca FPU para realizar la tesis doctoral en la que trabajaba por aquel entonces (2004-2006):   

-Diálogos familiares de la agricultura cristiana, Juan de Pineda. Volúmenes I-V.

-Diálogo de doctrina cristiana, Juan de Valdés.

-Tratado de la oración, Antonio Porras.

-Tercer abecedario espiritual, Francisco de Osuna.

-Ley de amor santo, Francisco de Osuna.

-Meditaciones del amor de Dios, Diego de Estella.

-Vergel de oración y monte de contemplación, Alonso de Orozco.

-Libro de la vida, Teresa de Cepeda.

-De los nombres de Cristo, Luis de León.

-Libro de la verdad, Pedro de Medina.

-Libro de oración y meditación, Luis de Granada.

-Catecismos de Astete y Ripalda.

-Arte para servir a Dios, Alonso de Madrid.

-Manual de vida perfecta, Juan de los Ángeles.

-Exhortación a la devoción de la Virgen, Melchor de Cetina.

-La victoria de sí mismo, Melchor Cano.

-Tratado del amor de Dios, Domingo de Soto.


Y, por supuesto, debe de leer algunas obras de Erasmo, como el Enchiridion.

Mi tesis versaba sobre la magna obra de Pineda, fraile franciscano como Osuna y Estella, filoerasmistas los tres. Y como ellos, sostengo que quien ama cumple la ley. Más que nunca, necesitamos amor, reconexión, religación, solidaridad, fraternidad...valores que hace veinte años pensaba que era cristianos y que, gracias a mi reciente tesis doctoral, sé que son de origen helenístico: estoico-epicúreo. El actual contexto de crisis sistémica nos pide un cambio de paradigma y nuevos valores ESPIRITUALES que han de ocupar el podio valorativo. Mis poemarios, junto con mi novela El bosque sagrado, tratan de contribuir a ese cambio antropológico.




domingo, 12 de julio de 2026

¡Doctora!

 


Este curso académico apenas he escrito alguna entrada en el blog, pero la razón ha merecido la pena. El pasado 26 de junio tuve el inmenso honor de defender en la Universidad Complutense de Madrid mi tesis doctoral, que he dedicado al poeta -y amigo- Jorge Riechmann. De hecho, este trabajo de investigación, al que he dedicado entre unas cosas y otras, casi tres años, al tiempo que es el responsable de la escasez de reseñas que he publicado en mi cuaderno de bitácora (que no en otros medios, pues he seguido dándolas a conocer en revistas de prestigio como Paraíso y Turia), ha sido una fuente inagotable de ideas que han nutrido en este tiempo mi obra literaria. 

El título de mi tesis es Jorge Riechmann: Un poeta transformador en diálogo con las filosofías helenísticas. Análisis ecocrítico. En ella analizo de manera pormenorizada las huellas del cinismo, del estoicismo y del epicureísmos en sus poemarios. El poeta recurre a las tres escuelas filosóficas del siglo IV a. C. en un intento por transformar el paradigma cultural vigente (antropocentrista) por otro sustentado en una ética y una moral acordes con la naturaleza (de la que depende la especie humana para subsistir). Los valores que recupera Riechmann son indispensables para evitar el colapso entrópico al que el capitalismo aboca a la civilización occidental. De ahí el enfoque ecocrítico de mi investigación. Relaciono su obra poética con la filosofía antigua y, al tiempo, establezco el vínculo que establecen ambas con la física (la Teoría de Sistemas, las leyes de la termodinámica) y con la biología (la Hipótesis Gaia Orgánica, la simbiogénesis serial). 

Quiero mostrar aquí mi profundo agradecimiento a mi director de tesis, Fernando Ángel Moreno Serrano, por su confianza en este trabajo absolutamente novedoso; a los amigos que me acompañaron durante las tres horas y cuarto que duró su defensa (a la que no faltó el propio Riechmann); y a los cinco miembros del tribunal (Rocío Badía, Araceli Iravedra, Ignacio Pajón Leyra, Martha Asunción Alonso y Verónica Aranda) por sus generosas aportaciones, su atenta lectura y sus inteligentes críticas, de las que tomé buena cuenta para mejorar y pulir este trabajo de cara a una posible publicación, como ellos mismos me sugirieron.  

Jamás olvidaré los (escasos) minutos que tardó el tribunal en deliberar la nota final (sobresaliente) y el apoyo incondicional de las personas que más me importan. Tanto cariño es impagable.





domingo, 7 de junio de 2026

Tránsil



Tránsil, Nicolás Mateos Frühbeck. Hiperión. 2025. XL Premio de Poesía Hiperión.




“Post-apocalipsis y post-humanismo en Tránsil. El fin de los ideales de la modernidad”

 




Estamos acostumbrados a leer novelas de ciencia-ficción, pero resulta todavía novedoso que acaparen las mesas de novedades poemarios dedicados al género proyectivo. Desde luego que existen los poemas de anticipación. Ray Bradbury editó en 1992 su antología poética personal que traduje para Salto de Página, junto con Ruth Guajardo, con el título Vivo en lo invisible (2013). El célebre autor de Farenheit 451 incluía en el volumen los poemas “¿Qué pasará?, donde se pregunta si los humanos exploraremos Marte o renunciaremos a las estrellas; “Reviviere, Rex”, donde barrunta la posibilidad —años antes que Michael Crichton— de que la ingeniería genética reviva a los dinosaurios y recree sus entornos naturales; o el texto “Ojalá hubiésemos sido más altos”, donde sueña con una humanidad colonizadora que se instala, tras surcar el universo, en el planeta Alfa Centauri (como los tripulantes de las Júpiter en la serie Lost in space). Sin salir del ámbito anglófono, Ursula K. Leguin recibió en 1982 el premio Rhysling, convocado por la Asociación de Escritores de Ciencia-ficción, por el poema El pozo de Baln. Ya en casa, Jorge Riechmann vaticina colapsos y sociedades post-apocalípticas en libros como Desandar lo andado (2001) o El común de los mortales (2011)Yo recurro a los asesinatos galácticos en Napalm (Premio Hiperión, 2001), alerto de los megatsunamis que producirá el cambio climático en mi fábula eco-apocalíptica Las noches de Ugglebo (2016) o vaticino una Tierra sin gente en Sabiduría de los límites (2023). Por su parte, Ana Tapia sorprendió en 2018 con el poemario Las ovejas radioactivas de Kolimá, en el que recoge el motivo de la nave generacional que abandona la Tierra tras un desastre ecológicotópico que recogen películas icónicas como Wall-e, series como la citada Lost in space o novelas españolas como La nave, de Tomás Salvador. Si Ana tapia dialoga en sus poemas con Solaris, de Stanislav Lem, el poeta que nos convoca hoy, Nicolás Mateos Frühbeck, recoge en Tránsil ecos de Isaac Asimov (la trilogía de La fundación; Yo, robot), de Phil K. Dick (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), e incluso vislumbro alguna huella de Las hijas de Tara, de Laura Gallego.

Sostiene la joven escritora Camila Cañeque, en La última frase, que el fin del mundo “es el gran objeto de deseo de la humanidad”, que estamos programados para el fin, que los seres humanos contemporáneos nos creemos especiales, “dignos de una clausura” y que nuestra generación padece un “narcisismo histórico-apocalíptico”. Lo cierto es que la pérdida de control de los cuatro reactores nucleares de la central Fukushima en 2011 o la pandemia del Covid (2019-2023), nos han vuelto a recordar que somos seres frágiles, que dependemos de un entorno natural que estamos devastando, y que corremos el riesgo de extinción. De eso, precisamente, trata Tránsil. Del un mundo yermo, contaminado, fruto de un desastre nuclear que ha mermado la vida del planeta.

El poemario nos habla del día después del final, del refugio que habitan los supervivientes, de las naves que huyen en busca de otra estrella, de las bestias de colores inauditos que malviven en nuestro “terrario radioactivo”; de la arena, los cañones y el polvo que rodean Tránsil; del monte donde viven los mutantes que no tienen acceso a la ciudad. El espacio del libro es un locus eremus: un lugar peligroso y desolador. Una cúpula de cristal separa la vida de la muerte. Detrás suena, de nuevo, Phil K. Dick con su relato Podemos recordarlo por usted al por mayor; o si lo prefieren, la película de Paul Verhoeven que está inspirada en él: Desafío total. ¿Y quiénes sobreviven en un planeta radioactivo y extremadamente caluroso? Los cíborgs, seres a medio camino entre los humanos y las máquinas. Es decir, que Tránsil es un poemario híbrido entre dos subgéneros de la ciencia-ficción: el post-apocalíptico y el cíber-punk. Si el primero puede abrir un debate socio-político (¿podemos evitar las guerras?, ¿podemos evitar sus causas? ¿está en nuestras manos repartir la energía y las materias primas para que los estados no se enfrenten por ellas y se lleven el mundo por delante?), el segundo de los subgéneros admite una lectura filosófica. Nicolás Mateos Frühbeck dialoga con la tradición poética petrarquista. En sus versos alude a los mitos de Orfeo, Dafne y Apolo, recupera el modelo lírico renacentista de la égloga (de origen greco-latino), e introduce citas textuales de poetas de amplia formación italiana, como son: Francisco de Quevedo, Garcilaso de la Vega, Luis de Góngora o Lope de Vega. Ahora bien, estos giños áureos, como decía, tienen una implicación mayor. Nicolás niega con ellos nuestras expectativas culturales. Pongamos algunos ejemplos.

Escribía el poeta toledano: “Escrito está en mi alma vuestro gesto”. Este verso condensa una visión del mundo idealizada. Remite a una época de valores espirituales que ensalzan la fidelidad o la predeterminación amorosa. Nuestro poeta, sin embargo, subvierte los principios del neoplatonismo. Al igual que Luis Vélez de Guevara en el Diablo Cojuelo, Nicolás modifica una cita con intención desmitificadora. Nos confiesa un cíborg: “Escrito está en mi nuca mi número de serie”. El poeta testimonia el tránsito de una época en que las mujeres y los hombres se conducían por el amor, la belleza y otros conceptos humanísticos, a otra post-apocalíptica, que desde luego no está para muchos ideales. En ese futuro vislumbrado, el concepto humano se sustituye por el de post-humano. De ahí que los tópicos de la donna angelicata y la descriptio puellae también muten. Escribía Góngora en su célebre soneto: “Mientras por competir con su cabello / oro bruñido al sol reñumbra en vano”. Nicolás no describe a una mujer según un canon de belleza, sino a un ser cibernético: útil y eficiente:


Mírate los implantes,

los ojos adaptados al entorno,

luces ultravioletas,

bajo una frente lisa y plateada;

los dientes de cobalto,

oro bruñido al sol que brilla si oscurece…


La cuestión es, ¿en ese nuevo mundo post-humano y post-apocalíptico, son posibles el amor, la religión y el vínculo? ¿Existen la identidad individual y el libre albedrío? Nicolás nos lanza preguntas. Si la humanidad destruyó la biosfera con radiación masiva, ¿será la post-humanidad una versión mejorada de la especie; o, por el contrario, certificará su defunción? Y aún intuyo otra duda, en clave autocrítica: ¿hay alternativa a una humanidad cortada bajo el patrón neoliberal que impida el desastre ecológico hacia el que vamos y el post-humanismo biónico e inmortal con el sueñan las élites adineradas? ¿Se puede evitar que acabemos en Tránsil?

El poemario, como vemos, fusiona la ciencia-ficción con la herencia poética petrarquista y barroca. Los poemas encarnan la hibridación del cíborg. El poeta mira al futuro desde la atalaya del pasado. Registra los cambios sobre la corteza terrestre y sobre la humanidad. La forma, de herencia italiana (los poemas se construyen a partir de silvas de verso blanco), comunica contenidos plenamente barrocos (el fin del idealismo) y postmodernos (el advenimiento de la cruda realidad: un mundo yermo, con “flores oxidándose”, cubierto de uranio; y poblado por seres resilientes: medio humanos, medio máquinas).

Desde luego, la ópera prima de Nicolás Mateos Frühbeck (doctor en Filología) es un poemario para reflexionar. Y a su autor habrá que seguirle la pista muy de cerca.


Esta reseña ha sido publicada por la revista Turia en su edición de papel, 2025.



jueves, 21 de mayo de 2026

Recital en apoyo de Riechmann




Defender la Tierra

El próximo martes 25 de mayo participaré en un recital colectivo en el Círculo de Bellas en apoyo al poeta y filósofo Jorge Riechmann, cuyo juicio penal comienza ese mismo día por la mañana. Se enfrenta a casi dos años de prisión por su participación en dos protestas climáticas que tuvieron lugar en 2019 y en 2022. El propio profesor de la Autónoma lo explica aquí:


https://www.publico.es/opinion/columnas/mis-dos-juicios-penales-protestas-climaticas.html


Este será el orden de lectura:

Olvido García-Valdés

Miguel Casado

Martha Asunción Alonso

Nacho Fernández Rocafort


Fernando Beltrán


Ariadna G. García


Jordi Doce


Nares Montero


Antonio Crespo Massieu


Rosana Acquaroni


Juan Carlos Mestre



El acto comienza a las 19:00.
Os esperamos

 

martes, 19 de mayo de 2026

En la revista Poder Popular

 


Mi poema "Califatos", de mi libro Adamar (Pre-Textos, 2025), en la revista digital Poder Popular.


Os dejo aquí el enlace:

https://poderpopular.info/2026/05/17/ariadna-g-garcia-poema-califatos/



domingo, 10 de mayo de 2026

Video de la presentación de Atlántida

 


En YouTube está disponible el video de la presentación de Atlántida, el nuevo poemario de Nieves Chillón. Nuestra conversación comienza a partir del minuto 16.


La tenéis aquí:


https://www.youtube.com/watch?v=UDR7m6RCA2M



domingo, 26 de abril de 2026

Adamar, en Ínsula

 


Vicente Luis Mora (profesor, crítico y poeta) acaba de publicar en Ínsula un extenso artículo sobre la poesía publicada en 2025. Se leyó 300 poemarios. A mí me cita en los primeros compases, con la siguiente apreciación:


Adamar (Pre-Textos) de Ariadna G. García, un libro de ecos clásicos y tonos orientales, en que la voz lírica habla en segunda persona con sus hijos y ancla esa experiencia como pilar ancestral y afectivo, dentro de la personal poética de la autora, “rosa / rebelde” siempre en el jardín patrio.


Le agradezco la alusión y el piropo.