martes, 17 de marzo de 2026

Jóvenes poetas que publican en el arco 2000-2026: Ariadna G. García

 


Quiere la casualidad que hoy esté de aniversario. Hace un cuarto de siglo que gané el premio Hiperión. Tenía 24 años en 2001. Os dejo aquí las reseñas que cosechó Napalm:

 https://ariadnaggarcia.blogspot.com/p/napalm.html

El poemario, me enteré después, fue finalista del premio Ojo Crítico de RNE (que se acabó llevando Luis Muñoz por Correspondencias).




Desde entonces, he publicado 10 libros de poemas, el último de ellos (Adamar), en 2025 (a los 49). También obtuve el premio Arte Joven de la CAM y el Internacional Miguel Hernández-Comunidad Valenciana. Lo que la crítica especializada opina de mi obra lo tenéis en el frontispicio de este blog y en este enlace: https://ariadnaggarcia.blogspot.com/p/valoracion-de-la-critica.html 



Quiero manifestar mi gratitud a los editores, jurados, libreros, críticos y lectores que llevan 25 años confiando en mí y regalándome lo más preciado que tienen: su tiempo. Con la esperanza de que me sigáis sosteniendo y acompañando por muchos años más.





martes, 10 de marzo de 2026

Poetas jóvenes que publican en el período 2000-2026: Verónica Aranda

 



Verónica Aranda tenía 23 años cuando debutó en 2005 con dos poemarios: Poeta en India Tatuaje. Ha publicado en lo que llevamos de siglo 13 libros de poemas y una antología de su obra, que sacó a los 41.



sábado, 7 de marzo de 2026

Poetas jóvenes que publican en el período 2000-2026: Álvaro Tato

 


Álvaro Tato apenas tenía 22 años cuando publica sus dos primeros libros en el 2000.


Sigue en activo. Su último poemario, Año luz, salió en Hiperión en 2021. Tenía 43 años. 



martes, 24 de febrero de 2026

Selva de fábula




Selva de fábula, Juan Antonio González Iglesias 

A finales de los años 90 tuve la suerte de leer en dos volúmenes distintos algunos de los poemas con los que consagró muy pronto, con apenas 33 años, a uno de los autores más admirados y respetados de la poesía reciente, José Antonio González Iglesias. Me refiero a la antología Feroces, preparada por Isla Correyero para la desaparecida DVD, y a su poemario Esto es mi cuerpo, libro de culto hace años descatalogado. Yo tenía veinte cuando lo descubrí y, desde entonces, he leído prácticamente todo lo que ha venido publicando. Pocas voces tan potentes se puedan encontrar en nuestro panteón. Desde luego, lo primero que me llamó la atención fue su desinhibida reivindicación de la homosexualidad (“Amo la tradición, sueño de un sueño /y estoy aquí luchando por cambiarla”, cito de memoria); pero a renglón seguido me fueron cautivando su diálogo con la tradición grecolatina (más allá de Píndaro, lo veo más cercano a las odas de Horacio) y su entusiasta, pero comedida, exaltación de la naturaleza. Precisamente, estos últimos motivos citados son los que aborda el poeta salmantino en un librito inédito en volumen independiente, Selva de fábula, que sin embargo sí fue recogido en el ómnibus de sus obras completas, cuya primera edición, Del lado del amor, vio la luz en Visor en 2010, y cuya segunda, agotado a la anterior, acaba de editarse ahora en un recopilatorio que incluye todos los poemarios que ha venido sacando hasta 2025, año en que también ha sacado un homenaje a Nápoles (o por mejor decir, a Nea Polis), Nuevo en la ciudad nueva.

            En realidad, Selva de fábula, por extensión, parece una plaquette. Pero como sabemos, o deberíamos, el tamaño no importa. En este libro González Iglesias se descubre no sólo como un experto en lírica romana del período imperial (siglo I a. C., cuando gobernaba Octavio), sino como un exquisito imitador quizás no tanto de Góngora, como de Juana Inés.

            El libro en cuestión se divide en dos partes. Dos alas simétricas. La primera, la culterana, rinde tributo a la naturaleza indómita que nos legó el Barroco. A esa exuberancia de una fauna y de una flora desbordantes que trataban de derrumbar las columnas de aquellos endecasílabos que las encerraban. A esos seres de belleza oscura, siempre fugitiva, que poblaban un mundo todavía virgen, salvaje y cuyos misterios se encontraban aún por explorar. La estética del libro sigue la caligrafía pautada por el conceptismo más osado, el más ingenioso, el que se deleitaba en la complejidad y el que rendía un tributo mayor al verso sensitivo, tanto en lo acústico como en lo plástico. Es por esta razón que encontramos en la obrita los siguientes rasgos gongorinos y sorjuanistas: los tres usan la silva, comparten cierto vocabulario («argénteas» p. 217; «turba» p. 233), recurren al hipérbaton abrupto («suave / y violento»), echan mano del participio absoluto («habitado de fuego el columbario» p. 232), crean neologismos («laberintan» p. 217), realizan enumeraciones copiosas, encadenan palabras esdrújulas («pájaros románicos», «gárgolas góticas» p. 211) o abordaron motivos como la vanidad, la ilusión y la caducidad.

             La segunda parte de la obra, «Antítesis brutal de la selva de fábula», es claramente ecológica y anticapitalista. González Iglesias denuncia la antropocentrismo humano, el paradigma mecanicista newtoniano que establece la falsa dicotomía naturaleza / cultura; y como medida correctora reivindica una ética biocéntrica que, en sintonía con la deep ecology, pondera el individualismo moral de cada ser viviente del planeta, su derecho a existir: «Maldito el que no comprende que un árbol es alguien / muy anterior y muy superior a un concejal» p. 239. El poeta contrasta la naturaleza idealizada por Virgilio en sus Bucólicas y la devastación de los entornos naturales debido a la hybris humana, a la pleonexía (enfermedad del alma aque aqueja a quienes buscan enriquecerse a costa de la vida ajena, y que diagnostico siguiendo parametros filosóficos de las escuelas helenísticas): «insaciable apetito pétreo de una ciudad impía / que llama urbanizar a estas profanaciones» p. 245.

Iglesias se preguntaba entre los años 1995-2002, mientras escribía el poemario: «¿No ha llegado el momento de pasar a la acción?» p. 246. La pregunta era y es pertinente. No se trata sólo de cuestionar el sistema, sino de transformar las costumbres, de cambiar los hábitos e incluso de movilizarse practicando un activismo ecológico que visibilice la perversión de un modelo económico irracional que nos perjudica como especie. En efecto, la antología humana es relacional y sistémica, lo que significa que dependemos los ecosistemas que destruimos. Ya Marco Aurelio utilizaba la metáfora del mundo como un «ser viviente», imagen que se remonta a Platón y que también recoge el libro de poemas («el cosmos es / un gran animal» p. 252). A día de hoy, la biología moderna defiende la Teoría Gaia Orgánica, que considera a la biosfera un organismo. Siendo esto así, el capitalismo y el extractivismo asociado a él ponen en riesgo la supervivencia de la especie humana en un mundo esquilmado.

Selva de fábula se hermana con los libros de Jorge Riechmann, poeta y profesor de filosofía pendiente de un juicio penal por sus acciones quínicas al servicio de la causa ecológica y del cambio del actual paradigma socio-económico por otro perfectamente encajado en los límites de la naturaleza.  


viernes, 6 de febrero de 2026

Recital-conferencia en la UIMP

 

Rueda de prensa

El 4 de julio de 2024, invitada por Carlos Alcorta, di un recital-conferencia en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Tuve el honor de que mi intervención inaugurase el ciclo de Veladas Poéticas de la UIMP. En su momento colgué en el blog la rueda de prensa que dimos aquella mañana para los medios de comunicación santanderinos. Hoy cuelgo el video de mi lectura y posterior diálogo con los asistentes, de hora y cuarto de duración.


Lo tenéis aquí: https://uimptv.es/veladas-poeticas-ariadna-g-garcia/

Si en la rueda de prensa el secretario de la UIMP me comparaba con Salinas, por cuanto concilio mi actividad docente con la poética, el recital muestra mi conocimiento de la tradición filosófica grecolatina, en la línea de fray Luis, Garcilaso, Aldana o, más recientemente, Juan Antonio González Iglesias y Jorge Riechmann. 


miércoles, 4 de febrero de 2026

Comienza el juicio penal contra Jorge Riechmann

 


Corto y pego el llamamiento a la adhesión a este comunicado de apoyo al poeta y profesor de la UAM Jorge Riechmann, cuyo juicio por un delito contra el patrimonio y otros de desórdenes públicos comienza el 17 de marzo:


"Está cerca el juicio penal contra tres personas detenidas tras el corte de tráfico en el puente de la calle Joaquín Costa, en Madrid (Nuevos Ministerios), el 7 de octubre de 2019. En esta acción de desobediencia civil pacífica participaron unos trescientos manifestantes. Hubo tres detenciones, efectuadas de manera aleatoria, con afán de atemorizar. El próximo 17 de marzo de 2026 se juzgará en Madrid a estas tres personas, acusadas de resistencia grave a la autoridad (castigada con penas de prisión de tres meses a un año o multas de 6 a 18 meses; Fiscalía pide en concreto diez meses de prisión). Su “resistencia” consistió sólo en tratar de no ser dañadas cuando la policía las separaba agresivamente del grupo de activistas abrazadas entre sí y sentadas sobre el asfalto. Éste es uno de los casos de represión, y ahora el más inmediato en nuestro país, pero muchos otros se van produciendo mientras continuamos dirigiéndonos hacia la catástrofe ecológico-social.Las personas y organizaciones que firmamos este texto de apoyo rechazamos esa política de criminalización de la protesta, afirmamos nuestra solidaridad con las personas encausadas y exigimos su absolución en éste y en todos los procesos judiciales abiertos contra las protestas climáticas. En lo que va siendo un mundo en llamas, no podemos castigar a los avisadores del fuego".


Podéis firmarlo en el siguiente enlace:


https://norepresionprotestaclimatica.org/