jueves, 16 de julio de 2026

Programa del Congreso Internacional "Los fines del mundo". UCM

 


El 3 de junio de 2021 participé con una ponencia de una hora en el Congreso Internacional "Los fines del mundo. Textos, contextos, tradiciones y réplicas", que tuvo lugar en la Universidad Complutense de Madrid, dentro del marco del Máster y Doctorado en Estudios Literarios de la Facultad de Filología. Me invitó a asistir el profesor (y especialista en ci-fi) Fernando Ángel Moreno Serrano quien, a la postre, sería mi director de tesis estos últimos dos años, convirtiéndose en el artífice de que a día de hoy sea doctora. Mi gratitud será eterna.


Dejó aquí el programa del congreso: https://congresofindelmundo.wordpress.com/wp-content/uploads/2021/06/programa-fines-del-mundo-3.pdf


Mi ponencia se tituló: "El colapso civilizatorio en la narrativa española actual: del testimonio a la ciencia-ficción". 

Me encanta cómo el mundo (el destino, la providencia, Zeus) va tejiendo los hilos que nos unen.


miércoles, 15 de julio de 2026

Sabiduría de los límites, en la revista Paraíso

 


Me acaba de llegar la reseña que la poeta, profesora y doctora Marina Casado realizó de mi doble poemario para la revista Paraíso (nº 25, extra. 2025. Págs. 186-188). Os dejo con sus palabras:


G. GARCÍA, ARIADNA (2023). SABIDURÍA DE LOS LÍMITES, LÍNEA DE FLOTACIÓN

ALCALÁ DE HENARES: EDITORIAL UNIVERSIDAD DE ALCALÁ


MARINA CASADO



No es tan frecuente, en esta época, encontrar una poética sustentada, en gran parte, sobre la crítica social. Sin embargo, es el caso de la de Ariadna G. García, una voz muy reconocida en el panorama actual que centra su mirada en el equilibrio de la naturaleza, alterado y herido. Su obra más reciente acaba de ser publicada en la colección «De luz, piedra y espejo: poesía en la UAH», que dirige con gran acierto el poeta Francisco José Martínez Morán, quien ya ha publicado, en volúmenes anteriores, a José Manuel Lucía Megías, Olga Bernad y Ángela Álvarez Sáez.


La obra de Ariadna G. García, la cuarta de la colección, incluye, en realidad, dos libros: Sabiduría de los límites y Línea de flotación, con sendos prólogos de Luis García Montero y Jamila Medina Ríos, y palabras de contraportada de Jorge Riechmann. El primer libro vio la luz en 2017, en Ediciones Aguadulce, de Puerto Rico, pero resultaba difícil acceder a él dentro de las fronteras españolas. Se trata de una obra que, en palabras de la propia autora, «habla de los conceptos que nos hunden y de aquellos que nos reflotan» y «persigue un equilibrio». Un equilibrio que, como advertía anteriormente, está alterado.


La poeta desarrolla una conciencia de esa herida que afecta al planeta en múltiples ámbitos. Quizás el fundamental sea el cambio de valores producido en las últimas décadas, que nos conduce hacia una sociedad descarnada, de consumo, que ha enterrado la sensibilidad y el idealismo. No resulta casual que el segundo poema del libro trate del traspaso de una floristería que, para la autora, tenía un significado especial. Las flores, con su fragilidad y su belleza, han sido sustituidas por una tienda de telefonía móvil, una muestra de la imparable invasión del capitalismo. El teléfono móvil vuelve a aparecer como símbolo de la falta de sensibilidad en el poema «La oferta», en el que se plantea una reflexión: «¿No te valen / las risas de tus hijos, / una taza de café, / el temblor del deseo, / el lazo que te une a los amigos […]? / Tú naciste / para comprarte, / hoy, / el nuevo Iphone X». Desde un estilo irónico, Ariadna imita el lenguaje del marketing para denunciar la superficialidad social.


El recurso de la ironía resulta constante en la obra, a la hora de mostrar al lector estas incoherencias. España es «el viejo país de los olivos / y de los girasoles» donde «las grandes compañías industriales / cocinan y nos venden alimentos / con aceite de palma». En otro poema, se reproduce una ficticia llamada en la que un interlocutor pretende que otro con cierto renombre participe en una cumbre contra el clima, y le acaba ofreciendo la posibilidad de elegir entre «jet privado» o «crucero de lujo». Más adelante, reflexiona: «Ahora que ya se agotan las reservas / de petróleo, / […] ¿cómo andamos / de reservas morales?». Contrastes, hipocresía que traspasa el umbral del descaro. Sin embargo, no falta realidad en sus versos.


El realismo es una de las principales virtudes de la obra, que incluso se inspira en noticias, como la que da pie al magnífico poema «Baltyc Dry Index», escrito a dos voces. La primera es informativa: «No hay un solo carguero transoceánico / en ruta / por todo el Atlántico Norte». La segunda, múltiple, representa la voz de diferentes personas que son víctimas de la injusticia social, desde una profesora de la Escuela Pública a un tercio de jornada hasta un sintecho que pide en la calle. Aquí la autora abandona el habitual egocentrismo poético para ponerse en la piel de los desamparados; demuestra la capacidad de asumir una mirada que trasciende a la propia, concediéndole una especial importancia a las desigualdades sociales. Es capaz de salir de sí misma y contemplar el mundo, como una observadora en la distancia, con un tono reflexivo y profético. «Somos el pasado de esa tierra / sin gente», sentencia. Y la poesía, entonces, se convierte en una manzana del pueblo de su suegro –frente a la homogeneizada sociedad de consumo– o un tallo que brota en el asfalto como «un esforzado Eneas»: testigos de esa parte natural que vamos perdiendo.                                                                                   


El segundo libro, Línea de flotación, ha permanecido inédito hasta la fecha y, aunque prosigue con la crítica al capitalismo, también constituye un canto a la vida desde la perspectiva de mujer, madre, amante y habitante del planeta, partiendo de la visión humanista de Francisco de Osuna: «El Hombre es Dios». La familia se erige como un refugio –«Los temporales / con mi tripulación / no me dan miedo»– y surge la fe en forma de esperanza: «Yo también / encerré a las mariposas / que latían sobre mis omóplatos / […] por eso / creo / en ti».


Lo cierto es que Linea de flotación podría leerse como una continuación de Sabiduría de los límites. Primero, la poeta plantea una crítica hacia la invasión del capitalismo y el hundimiento de la naturaleza, de la sensibilidad. Después, se reafirma a sí misma desde su lugar en el mundo para acabar celebrando «este amor absoluto por las cosas»: la mujer, los hijos, el «milagro de la vida»; incluso la gata negra que, protectora, se tumba junto a ella y, de repente, «el cielo escampa». Por último, muestra «a sus lectores futuros» el sentido de su poética, extensible también a su vida: «Mis libros son lianas de solidaridad / con que atravieso el tiempo hasta sus manos».


Nos encontramos, pues, ante dos libros que han de leerse también unidos, enlazados en una armonía que ha sido construida a través de versos narrativos, testimoniales y directos: dardos cargados de realidad que se clavan directamente en el corazón y parecen advertirnos, desde una sabia serenidad, que el planeta sigue siendo hermoso y que estamos a tiempo de salvarlo. Como escribió Alejandra Pizarnik: «Mis brazos insisten en abrazar el mundo / porque aún no les enseñaron / que ya es demasiado tarde».






martes, 14 de julio de 2026

Balance del curso 2025-2026



Acaba un curso más (2025-2026) y toca hacer balance. Como acostumbro, he tenido la oportunidad de participar en distintos eventos, que pondré por aquí según los vaya recordando.


El curso literario arrancaba el 25 de octubre con la presentación de mi tercera novela, El bosque sagrado (Cántico, 2025) en la librería Tipos Infames, que todos añoramos. Tuve el honor de contar con la complicidad de un novelista excepcional —prologuista de mi obra y amigo desde hace años—: Ismael Martínez Biurrun.


En octubre, además, publiqué mi primer artículo en la célebre revista Ínsula. Se titula “Jorge Riechmann: el poeta y ensayista de los límites. Autocontención o colapso”. (Nº 947. PP. 5-10).


El 27 de noviembre participé en el ciclo La montaña mágica, que auspicia cada año la Diputación de CórdobaPor la mañana, la actriz Rosana Toro y yo mantuvimos un encuentro con estudiantes en el IES “Ulia Fidenta”. Por la tarde, coprotagonicé un acto en la biblioteca municipal de Carlota, donde hablé de mis últimos libros (Adamar El bosque sagrado) con el público asistente.  


El 6 de diciembre tuve la inmensa fortuna de que se emitiese la extensa entrevista que Juan Sánchez me realizó sobre mi novela El bosque sagrado para su programa La libélula. Metaverso (Radio Nacional de España, R-3). Dura una hora y lo tenéis en los podcasts de RTVE.


Unos días más tarde, el 17 de diciembre, tuve el honor de presentar el ensayo Donde el amor, allí el mundo (Almuzara, 2025)de mi querido Jorge Riechmann. El acto se realizó en el Ateneo de La Maliciosa; es decir, en la sede en Madrid de Ecologistas en Acción.

 

El lunes 21 de enero repetí mi ponencia “Poesía española del siglo XXI” en el curso Más allá de los clásicos: la literatura española en el siglo XXI; que forma parte del programa de Innovación y Formación del profesorado de la Comunidad de Madrid. Si en 2024 el curso fue un éxito de participación, en 2026 volvimos a desbordar las expectativas y hubo aún más afluencia de docentes.


El 21 de marzo fallamos el XLI Premio de Poesía Hiperión. Recayó en la joven poeta María Paz Otero, por su libro Las cosas por su nombre. También concedimos un accésit a Zoé Hidalgo, por su obra Salvaje rabia trans. Integrábamos el jurado Paco Castaño, Jesús Munárriz, Benjamín Prado, Nicolás Mateos Frühbeck y yo.


Unos días después, el 26, la doctora Judite Rodrigues-Balbuena daba una conferencia en la Université Gustave Eiffel (París) sobre mi obra ecocrítica, bajo el título: “Les alliances fécondes et la part du métamorphique dans l´oeuvre poétique de Ariadna G. García: en ville, gestes et espaces por l´insurrection”. En otros libros, habló de Sabiduría de los límites y de Adamar.

 

En marzo también me llegaba un ejemplar de la antología Un estallido, preparada por los investigadores Raúl Molina y Álvaro López para Cátedra. El volumen selecciona a veinticinco autores nacidos en el arco 1984-2000. En el extenso prólogo, sus preparadores me nombran hasta en cuatro ocasiones (pp. 19, 23, 54 y 77): la primera, como coantóloga de Veinticinco poetas españoles jóvenes (Hiperión, 2003); las restantes, como poeta destacada de comienzos del siglo XXI, lo que es un verdadero lujo y supone un auténtico honor.  


Un año más, he tenido la inmensa fortuna de participar en el Programa del Ministerio de Educación y Cultura “Encuentros con autor”. Agradezco, de corazón, al departamento de Lengua y Literatura del IES “Los Olmos” (Albacete) la oportunidad brindada para hablar a sus estudiantes de Bachillerato sobre mi poemario Adamar. La charla tuvo lugar el 13 de marzo. También muestro mi gratitud al departamento de Lengua y Literatura del IES “Alto Guadiana” (Tomelloso. Ciudad Real) por darme la ocasión de hablar, el 23 de abril, con sus estudiantes de la ESO y Bachillerato sobre Sabiduría de los límites Adamar.



El Día del Libro, de hecho, hice doblete. Por la mañana, en Tomelloso, y por la tarde, en la Fundación José Hierro (Getafe. Madrid), donde compartí una tarde mágica con la poeta Nieves Chillón, que tuvo la gentileza de contar conmigo para la presentación de su hermoso poemario, Atlántida (Premio Margarita Hierro. Pre-Textos, 2026), que abre con una cita de mi Ciudad sumergida (Hiperión, 2018).


A su vez, he publicado una reseña en una revista especializada (Paraíso)sobre el poemario Tránsil, de Nicolás Mateos Frühbeck.

 

Un año más, sigo al frente de mi Tertulia poética itinerante, que este mes cumple tres años.



Con todo, el 25 de junio, hace sólo unos días, se producía el acontecimiento del año: defendía mi tesis doctoral en el Edificio D de la Facultad de Filología de la UCM. No lo olvidaré en la vida. Mi trabajo se titula Jorge Riechmann: un poeta transformador en diálogo con las filosofías helenísticas. Análisis ecocrítico. Constituyeron el tribunal Rocío Badía (presidenta), Ignacio Pajón Leyra (secretario), Araceli Iravedra, Martha Asunción Alonso y Verónica Aranda. Una maravilla. El evento duró algo más de tres horas, de 10:00-13:15. Me lo pasé en grande. Fue un privilegio escuchar las apreciaciones de los cinco especialistas, tanto las elogiosas (“monumental”, calificó Iravedra mi tesis) como las críticas. De hecho, gracias a sus observaciones ya estoy trabajando en una versión divulgativa para publicar mi trabajo en alguna editorial de impacto académico, como me recomendaron.  


Ni qué decir que he escrito mucho. Una nueva novela, algún artículo científico, he empezado un nuevo poemario…


En fin, ha sido este (otro) curso intensito. El 2026-2027 viene cargado de sorpresas. Y me muero de ganas de contaros una, pero habrá que esperar.


¡Feliz verano!


lunes, 13 de julio de 2026

¡Me estudian en un TFG!


 

Se acaba de defender en la Universidad Complutense un TFG titulado Ecos de una voz lejana. Tradición mística en la literatura española: Continuidades en poetas del siglo XX y XXI. Lo firma Leticia Martín Martín. Quiero agradecer que la investigadora haya seleccionado en su corpus mi poemario Sublevación (Pre-Textos, 2020). Siempre es un lujo que la Academia se interese por las obras de una, más cuando la compañía es tan maravillosa: Aurora Luque y Ángeles Segovia, entre otras voces. 

Aprovecho para repetir aquí lo que ya dejé por escrito en las notas finales del poemario. Las deudas con la mística renacentista y contemporánea son variadas y públicas: san Juan de la Cruz, Diego de Estella, Francisco de Osuna, Pedro de Medina (todos místicos del Renacimiento),  Erasmo de Roterdam, José María Valverde, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Blas de Otero y Carlos Bousoño. Quien quiera profundizar en la huella espiritual de los autores místicos en el conjunto de mi obra (Apátrida, Helio, La Guerra de Invierno, Línea de flotación, Sabiduría de los límites o Adamar) sería interesante que leyera los títulos en negrita del siguiente listado de libros que leí durante el tiempo en que gocé de una beca FPU para realizar la tesis doctoral en la que trabajaba por aquel entonces (2004-2006):   

-Diálogos familiares de la agricultura cristiana, Juan de Pineda. Volúmenes I-V.

-Diálogo de doctrina cristiana, Juan de Valdés.

-Tratado de la oración, Antonio Porras.

-Tercer abecedario espiritual, Francisco de Osuna.

-Ley de amor santo, Francisco de Osuna.

-Meditaciones del amor de Dios, Diego de Estella.

-Vergel de oración y monte de contemplación, Alonso de Orozco.

-Libro de la vida, Teresa de Cepeda.

-De los nombres de Cristo, Luis de León.

-Libro de la verdad, Pedro de Medina.

-Libro de oración y meditación, Luis de Granada.

-Catecismos de Astete y Ripalda.

-Arte para servir a Dios, Alonso de Madrid.

-Manual de vida perfecta, Juan de los Ángeles.

-Exhortación a la devoción de la Virgen, Melchor de Cetina.

-La victoria de sí mismo, Melchor Cano.

-Tratado del amor de Dios, Domingo de Soto.


Y, por supuesto, debe de leer algunas obras de Erasmo, como el Enchiridion.

Mi tesis versaba sobre la magna obra de Pineda, fraile franciscano como Osuna y Estella, filoerasmistas los tres. Y como ellos, sostengo que quien ama cumple la ley. Más que nunca, necesitamos amor, reconexión, religación, solidaridad, fraternidad...valores que hace veinte años pensaba que era cristianos y que, gracias a mi reciente tesis doctoral, sé que son de origen helenístico: estoico-epicúreo. El actual contexto de crisis sistémica nos pide un cambio de paradigma y nuevos valores ESPIRITUALES que han de ocupar el podio valorativo. Mis poemarios, junto con mi novela El bosque sagrado, tratan de contribuir a ese cambio antropológico.




domingo, 12 de julio de 2026

¡Doctora!

 


Este curso académico apenas he escrito alguna entrada en el blog, pero la razón ha merecido la pena. El pasado 25 de junio tuve el inmenso honor de defender en la Universidad Complutense de Madrid mi tesis doctoral, que he dedicado al poeta -y amigo- Jorge Riechmann. De hecho, este trabajo de investigación, al que he dedicado entre unas cosas y otras, casi tres años, al tiempo que es el responsable de la escasez de reseñas que he publicado en mi cuaderno de bitácora (que no en otros medios, pues he seguido dándolas a conocer en revistas de prestigio como Paraíso y Turia), ha sido una fuente inagotable de ideas que han nutrido en este tiempo mi obra literaria. 

El título de mi tesis es Jorge Riechmann: Un poeta transformador en diálogo con las filosofías helenísticas. Análisis ecocrítico. En ella analizo de manera pormenorizada las huellas del cinismo, del estoicismo y del epicureísmos en sus poemarios. El poeta recurre a las tres escuelas filosóficas del siglo IV a. C. en un intento por transformar el paradigma cultural vigente (antropocentrista) por otro sustentado en una ética y una moral acordes con la naturaleza (de la que depende la especie humana para subsistir). Los valores que recupera Riechmann son indispensables para evitar el colapso entrópico al que el capitalismo aboca a la civilización occidental. De ahí el enfoque ecocrítico de mi investigación. Relaciono su obra poética con la filosofía antigua y, al tiempo, establezco el vínculo que establecen ambas con la física (la Teoría de Sistemas, las leyes de la termodinámica) y con la biología (la Hipótesis Gaia Orgánica, la simbiogénesis serial). 

Quiero mostrar aquí mi profundo agradecimiento a mi director de tesis, Fernando Ángel Moreno Serrano, por su confianza en este trabajo absolutamente novedoso; a los amigos que me acompañaron durante las tres horas y cuarto que duró su defensa (a la que no faltó el propio Riechmann); y a los cinco miembros del tribunal (Rocío Badía, Araceli Iravedra, Ignacio Pajón Leyra, Martha Asunción Alonso y Verónica Aranda) por sus generosas aportaciones, su atenta lectura y sus inteligentes críticas, de las que tomé buena cuenta para mejorar y pulir este trabajo de cara a una posible publicación, como ellos mismos me sugirieron.  

Jamás olvidaré los (escasos) minutos que tardó el tribunal en deliberar la nota final (sobresaliente) y el apoyo incondicional de las personas que más me importan. Tanto cariño es impagable.





domingo, 7 de junio de 2026

Tránsil



Tránsil, Nicolás Mateos Frühbeck. Hiperión. 2025. XL Premio de Poesía Hiperión.




“Post-apocalipsis y post-humanismo en Tránsil. El fin de los ideales de la modernidad”

 




Estamos acostumbrados a leer novelas de ciencia-ficción, pero resulta todavía novedoso que acaparen las mesas de novedades poemarios dedicados al género proyectivo. Desde luego que existen los poemas de anticipación. Ray Bradbury editó en 1992 su antología poética personal que traduje para Salto de Página, junto con Ruth Guajardo, con el título Vivo en lo invisible (2013). El célebre autor de Farenheit 451 incluía en el volumen los poemas “¿Qué pasará?, donde se pregunta si los humanos exploraremos Marte o renunciaremos a las estrellas; “Reviviere, Rex”, donde barrunta la posibilidad —años antes que Michael Crichton— de que la ingeniería genética reviva a los dinosaurios y recree sus entornos naturales; o el texto “Ojalá hubiésemos sido más altos”, donde sueña con una humanidad colonizadora que se instala, tras surcar el universo, en el planeta Alfa Centauri (como los tripulantes de las Júpiter en la serie Lost in space). Sin salir del ámbito anglófono, Ursula K. Leguin recibió en 1982 el premio Rhysling, convocado por la Asociación de Escritores de Ciencia-ficción, por el poema El pozo de Baln. Ya en casa, Jorge Riechmann vaticina colapsos y sociedades post-apocalípticas en libros como Desandar lo andado (2001) o El común de los mortales (2011)Yo recurro a los asesinatos galácticos en Napalm (Premio Hiperión, 2001), alerto de los megatsunamis que producirá el cambio climático en mi fábula eco-apocalíptica Las noches de Ugglebo (2016) o vaticino una Tierra sin gente en Sabiduría de los límites (2023). Por su parte, Ana Tapia sorprendió en 2018 con el poemario Las ovejas radioactivas de Kolimá, en el que recoge el motivo de la nave generacional que abandona la Tierra tras un desastre ecológicotópico que recogen películas icónicas como Wall-e, series como la citada Lost in space o novelas españolas como La nave, de Tomás Salvador. Si Ana tapia dialoga en sus poemas con Solaris, de Stanislav Lem, el poeta que nos convoca hoy, Nicolás Mateos Frühbeck, recoge en Tránsil ecos de Isaac Asimov (la trilogía de La fundación; Yo, robot), de Phil K. Dick (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), e incluso vislumbro alguna huella de Las hijas de Tara, de Laura Gallego.

Sostiene la joven escritora Camila Cañeque, en La última frase, que el fin del mundo “es el gran objeto de deseo de la humanidad”, que estamos programados para el fin, que los seres humanos contemporáneos nos creemos especiales, “dignos de una clausura” y que nuestra generación padece un “narcisismo histórico-apocalíptico”. Lo cierto es que la pérdida de control de los cuatro reactores nucleares de la central Fukushima en 2011 o la pandemia del Covid (2019-2023), nos han vuelto a recordar que somos seres frágiles, que dependemos de un entorno natural que estamos devastando, y que corremos el riesgo de extinción. De eso, precisamente, trata Tránsil. Del un mundo yermo, contaminado, fruto de un desastre nuclear que ha mermado la vida del planeta.

El poemario nos habla del día después del final, del refugio que habitan los supervivientes, de las naves que huyen en busca de otra estrella, de las bestias de colores inauditos que malviven en nuestro “terrario radioactivo”; de la arena, los cañones y el polvo que rodean Tránsil; del monte donde viven los mutantes que no tienen acceso a la ciudad. El espacio del libro es un locus eremus: un lugar peligroso y desolador. Una cúpula de cristal separa la vida de la muerte. Detrás suena, de nuevo, Phil K. Dick con su relato Podemos recordarlo por usted al por mayor; o si lo prefieren, la película de Paul Verhoeven que está inspirada en él: Desafío total. ¿Y quiénes sobreviven en un planeta radioactivo y extremadamente caluroso? Los cíborgs, seres a medio camino entre los humanos y las máquinas. Es decir, que Tránsil es un poemario híbrido entre dos subgéneros de la ciencia-ficción: el post-apocalíptico y el cíber-punk. Si el primero puede abrir un debate socio-político (¿podemos evitar las guerras?, ¿podemos evitar sus causas? ¿está en nuestras manos repartir la energía y las materias primas para que los estados no se enfrenten por ellas y se lleven el mundo por delante?), el segundo de los subgéneros admite una lectura filosófica. Nicolás Mateos Frühbeck dialoga con la tradición poética petrarquista. En sus versos alude a los mitos de Orfeo, Dafne y Apolo, recupera el modelo lírico renacentista de la égloga (de origen greco-latino), e introduce citas textuales de poetas de amplia formación italiana, como son: Francisco de Quevedo, Garcilaso de la Vega, Luis de Góngora o Lope de Vega. Ahora bien, estos giños áureos, como decía, tienen una implicación mayor. Nicolás niega con ellos nuestras expectativas culturales. Pongamos algunos ejemplos.

Escribía el poeta toledano: “Escrito está en mi alma vuestro gesto”. Este verso condensa una visión del mundo idealizada. Remite a una época de valores espirituales que ensalzan la fidelidad o la predeterminación amorosa. Nuestro poeta, sin embargo, subvierte los principios del neoplatonismo. Al igual que Luis Vélez de Guevara en el Diablo Cojuelo, Nicolás modifica una cita con intención desmitificadora. Nos confiesa un cíborg: “Escrito está en mi nuca mi número de serie”. El poeta testimonia el tránsito de una época en que las mujeres y los hombres se conducían por el amor, la belleza y otros conceptos humanísticos, a otra post-apocalíptica, que desde luego no está para muchos ideales. En ese futuro vislumbrado, el concepto humano se sustituye por el de post-humano. De ahí que los tópicos de la donna angelicata y la descriptio puellae también muten. Escribía Góngora en su célebre soneto: “Mientras por competir con su cabello / oro bruñido al sol reñumbra en vano”. Nicolás no describe a una mujer según un canon de belleza, sino a un ser cibernético: útil y eficiente:


Mírate los implantes,

los ojos adaptados al entorno,

luces ultravioletas,

bajo una frente lisa y plateada;

los dientes de cobalto,

oro bruñido al sol que brilla si oscurece…


La cuestión es, ¿en ese nuevo mundo post-humano y post-apocalíptico, son posibles el amor, la religión y el vínculo? ¿Existen la identidad individual y el libre albedrío? Nicolás nos lanza preguntas. Si la humanidad destruyó la biosfera con radiación masiva, ¿será la post-humanidad una versión mejorada de la especie; o, por el contrario, certificará su defunción? Y aún intuyo otra duda, en clave autocrítica: ¿hay alternativa a una humanidad cortada bajo el patrón neoliberal que impida el desastre ecológico hacia el que vamos y el post-humanismo biónico e inmortal con el sueñan las élites adineradas? ¿Se puede evitar que acabemos en Tránsil?

El poemario, como vemos, fusiona la ciencia-ficción con la herencia poética petrarquista y barroca. Los poemas encarnan la hibridación del cíborg. El poeta mira al futuro desde la atalaya del pasado. Registra los cambios sobre la corteza terrestre y sobre la humanidad. La forma, de herencia italiana (los poemas se construyen a partir de silvas de verso blanco), comunica contenidos plenamente barrocos (el fin del idealismo) y postmodernos (el advenimiento de la cruda realidad: un mundo yermo, con “flores oxidándose”, cubierto de uranio; y poblado por seres resilientes: medio humanos, medio máquinas).

Desde luego, la ópera prima de Nicolás Mateos Frühbeck (doctor en Filología) es un poemario para reflexionar. Y a su autor habrá que seguirle la pista muy de cerca.


Esta reseña ha sido publicada por la revista Turia en su edición de papel, 2025.



jueves, 21 de mayo de 2026

Recital en apoyo de Riechmann




Defender la Tierra

El próximo martes 25 de mayo participaré en un recital colectivo en el Círculo de Bellas en apoyo al poeta y filósofo Jorge Riechmann, cuyo juicio penal comienza ese mismo día por la mañana. Se enfrenta a casi dos años de prisión por su participación en dos protestas climáticas que tuvieron lugar en 2019 y en 2022. El propio profesor de la Autónoma lo explica aquí:


https://www.publico.es/opinion/columnas/mis-dos-juicios-penales-protestas-climaticas.html


Este será el orden de lectura:

Olvido García-Valdés

Miguel Casado

Martha Asunción Alonso

Nacho Fernández Rocafort


Fernando Beltrán


Ariadna G. García


Jordi Doce


Nares Montero


Antonio Crespo Massieu


Rosana Acquaroni


Juan Carlos Mestre



El acto comienza a las 19:00.
Os esperamos