viernes, 11 de enero de 2013

El truco preferido de Satán


 
La crisis que atraviesa el mundo del libro afecta a los catálogos de las editoriales, que ven resentida su calidad. La mayoría asume menos riesgos y descarta la publicación de obras destinadas a un público minoritario. Como consecuencia, las librerías colocan en sus escaparates ejemplares de los mismos best sellers, en un intento desesperado por asegurar las ventas. Así las cosas, sólo en los establecimientos más exquisitos, independientes, encontrarán El truco preferido de Satán, la atrevida apuesta lírica con que Salto de Página cerró el 2012. La obra recoge distintos textos en prosa del voluminoso Libro de los pasajes (1927-1940), seleccionados por Joachim Otte. El conjunto se ofrece como un mosaico de citas, apuntes, reflexiones, reseñas y glosas, unidos por el yeso de la “curiosidad”. Y es en esa indagación intuitiva, expresada con un lenguaje simbólico, donde radica el espíritu poético de las composiciones. Walter Benjamin, para quien el Arte debe “cepillar la naturaleza a contrapelo”, escribe con el propósito de denunciar y transformar el estado del mundo. Su obra es un portal hacia otras latitudes sociológicas. París, icono de la modernidad y del capitalismo, se convierte en el blanco de sus denuncias. Con un estilo a menudo hermético, surrealista, el filósofo alemán critica el modelo de producción y consumo que practica Occidente, cuya “decadencia empezó con la iluminación eléctrica” (p. 57). Recordemos que casi todo este corpus de notas e interpretaciones nació tras la crisis económica mundial de 1929, a lo largo de La Gran Depresión. Benjamin, de ideología marxista, se sumó con sus escritos a la crítica del liberalismo financiero. Se trataba de un pesimista activo y organizado, cuya labor consistía en salvar a sus conciudadanos del abismo al que se dirigían. Así lo expresa en su ensayo El surrealismo (1929), donde muestra su “desconfianza en la suerte de la literatura, desconfianza en la suerte de la libertad, desconfianza en la suerte de la humanidad europea, pero sobre todo desconfianza de todo entendimiento entre las clases, los pueblos y las gentes”. No obstante, nunca perdió la fe en su modesta contribución a un cambio urgente de rumbo. Por otro lado, no faltan en el libro análisis literarios sobre el origen de la novela de detectives o la modernidad en Baudelaire; así como agudas apreciaciones sobre los comportamientos sociales. Quien emprenda la lectura de El truco preferido de Satán tendrá la sensación de estar de caza, pues “el texto es un bosque” cuyas ramas ocultan una “pieza” esquiva. Pero no todo el mundo consigue su trofeo. El lenguaje es tenso, el ideario comprometido. Benjamin ya lo advierte: “No todo lector da con la idea”.

 Walter Benjamin

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