Os dejo el podcast de mi espacio La luz de la linterna (dentro del programa Castillos en el aire, dirigido por Javier Fernández en Radio 21), emitido el miércoles pasado. Se lo dedico al libro de Ray Bradbury Vivo en lo invinible. Nuevos poemas escogidos (Salto de Página. 2013), que tradujimos Ruth Guajardo y yo. Lo podéis escuchar aquí, a partir del minuto 40.
Antología. Juana Inés de la Cruz
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- La sirena que no sabía nadar
- Sabiduría de los límites
- Adamar
- El bosque sagrado
miércoles, 23 de abril de 2014
miércoles, 16 de abril de 2014
La vida sublime
La tormenta en un vaso publica hoy mi reseña del libro ilustrado La vida sublime (Impedimenta. 2013), basado en la obra y en la vida del padre de la desobediencia civil: el profesor y ensayista David Thoreau. La dejo aquí.
sábado, 12 de abril de 2014
sábado, 5 de abril de 2014
Ilustrando
Hace un año, por estas fechas, asumí el reto de dibujar
yo misma la ilustración que iba a ir al frente de la cubierta de mi poemario La
Guerra de Invierno (Hiperión. 2013. Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunidad
Valenciana). Quienes me conocen desde años saben de mi debilidad por el dibujo
a lápiz y por la pintura con ceras. La pintura, de hecho, es un elemento
fundamental tantos en mis poemarios como en mi narrativa, no ya sólo porque se
aluda a ella (un poema de Construyéndome en ti se titula "Pincel";
una sección de Helio: "Lienzo expresionista"; en la composición VI
de La Guerra de Invierno se puede leer: "Un lienzo cobra vida/ ante mis
ojos...", en la VII: "Por el amplio cristal/ del edificio negro/
asoma un cuadro...", en la VIII: "Un artista trabaja en sus retratos/
para pintar el alma de la gente..."), sino porque mis textos son muy plásticos.
Hoy quiero mostrar el itinerario pictórico que recorrí desde
el primer boceto que diseñé hasta el resultado final.
Ya en el comienzo supe que la ilustración del libro habría de tener por protagonista a Birger Wasenius, el patinador cuya historia relato en el poema-insignia de la obra. Con este borrador inauguré mi viaje.
La imagen me gustaba, transmite velocidad y tensión, pero
me parecía demasiado agresiva. Da la sensación de que el personaje se lanza
hacia nosotros, no de que huye de sus perseguidores. Así pues, ensayé una
perspectiva diferente:
Con este boceto, todavía muy alejado -formalmente- de mi pretensión, di en la clave del ángulo. Faltaba pulirlo. Estos dos bocetos están dibujados a lápiz sobre cuartillas. En adelante, me puse a trabajar sobre un folio D4 con lápices de distinto grosor y con rotuladores. El primer paso: el dibujo.
Wasenius fue un atleta olímpico, de modo que debía perfilar un cuerpo armonioso, elegante y de musculatura muy desarrollada. El dibujo muestra el perfecto equilibrio y simetría de quien compite al más alto nivel. Recordemos, por ejemplo, la elegancia en carrera de de Carl Lewis (El hijo del viento), pese a que sus piernas alcanzaban los 45 kilómetros/hora.
¡He aquí un cuerpo sin volumen! Ha llegado el momento de que la luz incida sobre él y de que las sombras le otorguen profundidad.
La luz vendrá de frente. Hay que seguir ganando milímetros a la segunda dimensión.
Ya casi está. Pero les dejo, directamente, la ilustración ya impresa en la cubierta. Pocas veces me he divertido tanto. Con ustedes, La Guerra de Invierno:
martes, 1 de abril de 2014
Nuevo poemario: Helio
Alcalá de Henares:
*10 de abril: lectura de poemas pertenecientes a los poemarios La Guerra de Invierno (Hiperión. 2013) y Helio (La Garúa. 2014) en la librería Diógenes. A las 20:00.
Madrid:
*27 de abril: homenaje al profesor José Paulino Ayuso en el Parainfo de la Facultad de Filología. UCM. De 17:00-19:00.
*8 de mayo: presentación de Helio en la Casa del Libro (calle Fuencarral, 119. Metro Bilbao). A las 19:00.
*27 de mayo: presentación de La Guerra de Invierno en el Instituto Iberoamericano de Finlandia, a cargo de su directora: Auli Leskinen. 19:30-21:00.
*27 de mayo: presentación de La Guerra de Invierno en el Instituto Iberoamericano de Finlandia, a cargo de su directora: Auli Leskinen. 19:30-21:00.
Getafe:
* 8 de mayo: entrega de los premios literarios José Hierro. IES José Hierro. A las 14:00.
lunes, 24 de marzo de 2014
Poema de Apátrida
Hubo un día hace tiempo que soñaste
con un hogar alegre en una tierra
distinta de esta otra en la que vives.
…
Una dulce muchacha me sonríe
agarrada del brazo de su padre,
camina entre los bancos de la iglesia
por las alfombras rojas
que suben al altar,
recubierto de un manto bordado con escudos
y una corona regia.
Esta muchacha sabe que es la hora
en que un anillo enlaza lo que el cuerpo
ya había prometido con su entrega.
A ella miran nerviosas las familias
presentes en la fiesta de la boda.
Esta joven tendrá la casa de sus sueños,
y dos niños pequeños que se duerman
con la simple lectura cada noche
de cuentos en la cama
nada más acostarlos.
Pero ignora
las marcas de los puños del marido
en las puertas del baño y la cocina.
Los escudos raídos.
La corona quemada.
Qué
lejos queda ahora este banquete,
los
besos aplaudidos,
el vino
y la ternera.
De
aquella ingenuidad de tu sonrisa
sólo
quedan las briznas de estas fotos.
(Apátrida. Hiperión. Premio Arte Joven de Poesía. Comunidad de Madrid. 2005)
jueves, 20 de marzo de 2014
Apuntes sobre mis libros III: Apátrida
Tras el incendio de Napalm, vino el fuego controlado de Apátrida (Premio Arte Joven de Poesía de
la Comunidad de Madrid. 2005), mi poemario medieval. Dividido en Libros y en
Cantos, aborda –sobre todo– los temas de la identidad, el recuerdo y la
memoria. En el Libro I, la voz que enuncia relata un angustioso viaje a través
de la infancia y del amor (Cantos I y II). En el Libro II se enfrentan dos
visiones del mundo: la de quien experimenta la vida como una pérdida constante,
y la de quien, pese a la caducidad, exprime la existencia para sacarle el jugo.
Ambas actitudes, representadas por los símbolos del agua y el cristal, protagonizan un diálogo dialéctico
a mitad de libro (recuperando la tradición del debate medieval –entre el alma y
el cuerpo, el vicio y la virtud, el agua y el vino…–), que gana la segunda.
Como resultado, en el Libro III la voz que habla asume el devenir de la
existencia a la que vez que confía en su perdurabilidad en el tiempo. El libro
es recipiente de la vida, como lo son el mar que contiene los restos de
naufragios o el yacimiento arqueológico cuyos sedimentos revelan las edades del
mundo. Las citas que acompañan a Apátrida –tomadas, entre otras obras, de
la Eneida,
la Odisea
y la Biblia–
tienen una motivación semántica: suponen una relectura de los clásicos y un diálogo
con nuestra tradición; es decir, la polifonía asegura que el pasado subsista en
el presente.
El título de la obra hace referencia a los poemas del
Canto I, al exilio forzado, a la pérdida del territorio infantil; pero también
al viaje interior de quien dialoga consigo, se conoce, localiza un problema y
trata de enmendarse (“Es por eso que duda de que tengan/ un rango superior al
espejismo/ las cosas/ que van siendo/ desde entonces”, “Con el paso del tiempo/
las personas están/ pero no permanecen”, “Yo no tengo/ quien venga a
demostrarme/ que el mundo es”, “En algún sitio/ alejado de mí, de este papel/
que entinto con tu sombra,/ alguien te vive./ Y te recuerdo yo”). Al final, el
amor, la familia, la pertenencia a un grupo (becarios de la Resi, herederos de lo más granado de
la intelectualidad española de preguerra: Juan Ramón, Federico...), e incluso la mascota,
acaban anclando a la vida al –errático– sujeto que enuncia.
En Apátrida, lo mismo que en Napalm, encontramos una mezcla estética,
aunque no tan acusada. La manifestación del inconsciente abre la puerta a un
estilo irónico y surrealista que contrasta con la sobriedad, el laconismo y la
contención asociados a la reflexión consciente. De esta forma, ambos libros –a
través del discurso estético– muestran las complejidades y contradicciones de
la mujer y el hombre modernos.
La épica de Apátrida (2005) consiste en la heroicidad
de un sujeto que es capaz de viajar en busca de sus miedos y preocupaciones
para doblegarlos. En Napalm (2001), sin embargo, ningún personaje realizaba esta
gesta: emprendían tu transformación demasiado tarde, cuando las circunstancias
externas ya los estaban abocando a la enajenación y a la locura. Dos libros
(separados por cuatro años), dos actitudes frente al mundo.
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