No han sido muchos, pero ahí van:
El vecino I. Santiago García y Pepo Pérez. Astiberri, 2004.
El vecino II. Ídem. 2007.
El otro mundo. Enrique Bonet y Joaquín López Cruces. Astiberri. 2025.
No han sido muchos, pero ahí van:
El vecino I. Santiago García y Pepo Pérez. Astiberri, 2004.
El vecino II. Ídem. 2007.
El otro mundo. Enrique Bonet y Joaquín López Cruces. Astiberri. 2025.
Luis Bagué recomienda para estas Navidades, entre otros poemarios, Adamar. Estoy en muy buena compañía. Estos somos los poetas cuyas obras son un acierto seguro, en su opinión (que comparto) para los regalos de Reyes: Pere Gimferrer, Eloy Sánchez Rosillo, Francisco Díaz de Castro, Chantal Maillard, Manuel Vilas, Juan Bonilla, José Luis Gómez Toré, Andrés García Cerdán, Abraham Gragera, Carlos Pardo, Pablo García Casado, Ariadna G. García, Alberto Santamaría, Gerardo Rodríguez Salas, Constantino Molina, Martha Asunción Alonso y Nicole Brezin.
Os dejo aquí el enlace, con una sucinta descripción de nuestros libros:
https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/all-i-want-for-christmas-is-books_1_2118865.html
Antonio Lucas, a propósito de la celebración del Premio Nacional de Poesía a Miriam Reyes por Con, realiza un repaso de las poetas que formábamos la primera promoción poética del XX:
La poesía de Miriam Reyes (Ourense, 1974) apareció por vez primera para los lectores amplios de poesía en un volumen antológico que tuvo recorrido y también impacto: Feroces (1998), en edición de Isla Correyero y publicado por la extinta editorial DVD Ediciones. Entonces su escritura asomó distinta, con extraña vibración con un reborde carnal y oscuro, donde el amor a veces tiene un revés crudo e incuba una protesta alta. Una nueva promoción poética tomaba forma. En ella estaba/está Miriam Reyes como está Julieta Valero, Ana Merino, Raquel Lanseros, Olga Novo, Yolanda Castaño, Elena Medel, Ariadna G. García... Tres años después, en 2001, publicó su primer libro, Espejo negro, y desde entonces es una de las poetas bien ubicadas en el horizonte de la literatura en español del siglo XXI. El Premio Nacional de Poesía 2025, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con 30.000 euros, apuntala una senda bien demarcada.
https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2025/09/08/68bee02ae9cf4a3a7e8b45a3.html
Este año 2025 he tenido la inmensa fortuna de publicar tres poemas en un monográfico de la célebre revista Litoral, titulado Mujeres. El volumen recoge la obra de poetas y pintoras que hemos venido publicando y exponiendo en el último siglo.
Además, he publicado un texto inédito (del libro en el que trabajo) en la revista Anáfora (octubre de 2025. Nº 36). Comparto páginas con Jordi Doce, Luis Alberto de Cuenca y Lorenzo Oliván, entre otros.
Este año he publicado un par de artículos en revistas especializadas:
"Jorge Riechmann: el poeta y ensayista de los límites. Autocontención o colapso". En Ínsula. Nº 947. Noviembre de 2025. Páginas 5 a 10.
"Miguel Hernández: un hermano en el tiempo". En Paraíso. Nº 24. Abril de 2025. Páginas 73 a 78.
Por aquí me tenéis recitando seis textos de Adamar en el programa Pegando la hebra (Valencia Radio), dirigido por María Vicenta Porcar:
La poeta y crítica literaria Verónica Aranda ha preparado una completa reseña de Adamar que acaba de salir en el último número de la revista Turia, presentado en el Instituto Cervantes el pasado 11 de diciembre. Intervinieron Luis García Montero (director de la casa), Raúl Maícas (director de la revista) y Rosa Montero (autora, entre otras obras, de la fascinante El peligro de estar cuerda, que me leí hace un mes).
Os dejo por aquí el artículo de Verónica Aranda, titulado "El amor como refugio y motor creativo":
¡Gracias!
Comenté en la presentación de mi novela en la librería Tipos Infames, y lo repetí en la entrevista que Juan Suárez me realizó para el programa La libélula (RNE), que El bosque sagrado toca, entre otros géneros de la ci-fi, el conocido como paleo-ficción. Este se caracteriza por confrontar dos culturas: una aborigen y otra técnicamente avanzada. En mi obra enfrento la cultura sami con la nazi y con la capitalista; eso sí, con una capitalista tan absolutamente robotizada que semeja a la de Terminator. Siendo esto así, incluso diría que mi novela flirtea con la oposición entre un par de subgéneros literarios fantásticos: el greenpunk y el cyberpunk, que, por cierto, desarrollo en una estupenda novela que aún tengo inédita. Pero, a lo que iba, El bosque sagrado opone a la cultura del equilibrio de una sociedad con la ecoesfera, otras que intentan dominar la naturaleza; a una biocéntrica, otras antropocéntricas; a una limitada, otras que se aferran al overshoot; a una en la que los seres humanos se aproximan al mundo natural, otras en que la se alejan de su condición de mamíferos interdependientes y ecodependientes.
En el fondo, mi novela pretende una transformación de los lectores. En mi opinión, la literatura debe mejorar la convivencia y la moral humana. Con El bosque sagrado busco una renaturalización de nuestra especie proponiendo modelos de integración pacífica en la biosfera. Los samis limitaban sus deseos a los estrictamente necesarios. Gozaban de la naturaleza en la que vivían. Disfrutaban de una fuerte conexión familiar, tribal y biosférica. Por contra, la capitalista (extractivista), en su obsesión por la obtención de beneficios económicos (para una minoría) y por la satisfacción de los deseos superfluos culturalmente inducidos por el propio sistema, devasta los ecosistemas de los que los seres humanos dependemos para sobrevivir en un mundo climáticamente estable. Como eslabón intermedio, coloco las ambiciones del III Reich por conquistar países para aprovisionarse de sus recursos naturales y fuentes de energía. La renaturalización de la que hablaba antes, desde luego, no tiene nada que ver con la resalvajización de la humanidad que, sostiene George Monbiot, pretendieron los nazis: «los nazis no veían la naturaleza como caótica y anárquica, sino ordenada y estandarizada. Se comparaban con depredadores salvajes que, según ellos, tenían un derecho intrínseco de gobernar el ecosistema». Más adelante concluye el escritor: «La atracción por los grandes depredadores suele ir asociada a menudo con la misantropía, el racismo y la extrema derecha». El etólogo (y Premio Nobel) Konrad Lorenz, unido al Partido nazi en 1938 y miembro de su Oficina de Política Racial, fue quien abogó por un «programa eugenésico cuyo propósito era resalvajizar la naturaleza humana, arrebatando a las personas lo que él consideraba el legado de la civilización». ¿Y qué legado es así? La cooperación, la ayuda mutua, la solidaridad.
Frente a la resalvajización a la que asistimos (auge de los partidos filonazis en Europa, de los discursos fascistas en la Casa Blanca y declaraciones de guerra en buena parte del mundo por el control de la energía y los recursos), nos conviene una renaturalización o rewilding que nos devuelva al camino de la racionalidad, de la autocontención, de la colaboración simbiótica (que diría Riechmann) y de la mesura. Eso, o el escenario postapocalíptico que pinto en mi novela. Como dice el físico Antonio Turiel, el colapso no es determinista. Está en nuestras manos evitar la colisión contra los límites biofísicos del sistema Tierra.
Ensayo 2025
1. Jorge Riechmann. Otras sendas. Ideas para un programa ecososialista. Viento Sur. 2024 R
2. Jorge riechmann. Un buen encaje en los ecosistemas. Riechmann. Catarata. 2014. R
3. Jorge Riechmann. Ecoespiritualidad para laicos. Cuaderno de apuntes. Riechmann. El Desvelo Ediciones. 2024. R
4. Hartmut Rosa. Remedio a la aceleración. Ensayos sobre la resonancia. NED Ediciones. 2019.
5. Alberto García-Teresa. Para no ceder a la hipnosis. Crítica y revelación en la poesía de Jorge Riechmann. Lastura. 2024.
6. Séneca. Consolaciones. Diálogos. Epístolas. Gredos. 2022.
8. Pierre Hadot. Ejercicios espirituales y filosofía antigua. Siruela. 2006.
9. Federico Nietzsche. La cultura de los griegos. Aguilar. 1955.
10. Terry Gifford. Pastoral. New York. 2010.
11. Byung-Chul Han. Filosofía del budismo zen. Herder. 2025.
12. Diógenes Laercio. Vidas de los filósofos cínicos. Edición y estudio de Carlos García Gual. Alianza. 7ª reimpresión 2025.
13. Riechmann. ¿Cómo vivir? Acerca de la vida buena. Libros de la Catarata. 2011.
14. Carmen Flys, José Manuel Marrero, Julia Barella, Ecocríticas. Literatura y medio ambiente. Alcalá de Henares, 2020.
15. Glotfelty, Cherill, The Ecocriticism Reader, University of Georgia Press, 1996.
16. Garrard, Greg, Ecocriticism, New York, Routledge, 2004.
17. Jorge Riechmann. Ecologismo: pasado y presente, Madrid, Libros de la Catarata, 2024.
18. Jorge Riechmann. Donde el amor, allí el mundo. El Desvelo. 2025. P
19. Jorge Riechmann. Informe a la Subcomisión de Cuaternario. Árdora Ediciones. 2021.
20. Cristian Moyano. Ética del rewilding. Plaza y Valdés. 2022.
21. Jorge Riechmann. Gente que no quiere viajar a Marte. Libros de la catarata. 2025. R
22. George Mombiot. Salvaje. Renaturalizar la tierra, el mar y la vida humana. Capitán Swing. 2017.
Algunos de los textos de mis poemarios tienen un claro carácter revisionista y subversivo frente a los estereotipos femeninos que ha irradiado el patriarcado. Esto se aprecia en los siguientes puntos:
Renovación del erotismo: la mujer toma la iniciativa en las relaciones eróticas. Lo leemos en los libros Napalm, Helio y La Guerra de Invierno.
Perspectiva LGTBI: marca de la casa desde mis comienzos. Como miembros de su comunidad, reivindico en mi obra poética la visibilidad LTGBI. En mi búsqueda de una igualdad plena y en mi lucha contra los actuales discursos del odio, muestro la homofobia nacional y la homofobia interiorizada en Napalm, ofrezco modelos de éxito sexo-afectivo en La Guerra de Invierno, Helio y Adamar, denuncio las agresiones y los asesinatos homófobos que se cometen en los estados islámicos (Catar e Irak) en Adamar y aporto modelos de familias homoparentales en Ciudad sumergida, Sabiduría de los límites y Adamar.
Reivindicación de la independencia de la mujer: en La Guerra de Invierno y en Ciudad sumergida. En este último dedico textos a mi abuela y a mi bisabuela, mujeres alejadas de los convencionalismos de la España franquista.
Denuncia de la violencia doméstica que padeció mi madre, en Apátrida.
Ecofeminismo: reivindico el cuidado de la biosfera y la interconexión con Gaia en Las noches de Ugglebo, Ciudad sumergida, La Guerra de Invierno, Sublevación, Sabiduría de los límites y Adamar.
Según establece el Segundo Principio de la Termodinámica, los sistemas complejos tienen a su desestructurarse. La entropía es un proceso irreversible. Todo tiende al desorden (y a la muerte). Una lectura en clave existencial de este principio de la Física nos lleva a interpretar la vida como un proceso que tiende hacia el desequilibrio. Una vida perfectamente organizada, antes o después, se desmorona. La vigas que sostienen nuestra realidad se acaban oxidando. Los muros que nos protegen se acaban venciendo. De eso va, en parte, La edad infinita. De los estragos que hace sobre su pequeña protagonista el paso del tiempo. La integridad estructural de su infancia en Ourense se ve amenazada en los primeros compases del libro por un viaje a Venezuela. Su cálida existencia junto a sus abuelos, se enfría. El montón de paja perfectamente apilado que era su niñez se dispersa y se pierde para siempre. Pero, de modo simultáneo, esta ópera prima de Miriam Reyes nos habla de un principio diferente. El biólogo Paul Kammerer propuso a comienzos del siglo XX una ley física a la que denominó Ley de Serialidad. Según ésta, todo en el universo propende a la unión. Existe en el cosmos una fuerza de atracción que junta a las personas entre sí, o incluso con objetos y lugares. En decir, que las coincidencias que se dan en la vida, en el fondo, están cumpliendo un mandato superior. La protagonista de la novela, desde la edad adulta, es consciente de que su marcha a Caracas obedecía a un propósito (“la niña te estaba predestinada”). De ahí su obsesión por la enumeración de coincidencias entre su biografía y la historia reciente del país americano.
Miriam Reyes dirige a su relato a Venezuela. La novela es un acto de amor al estado caribeño. A veces hay que poner por escrito lo vivido para poder soltarlo. Una vez redactada la memoria de lo vivido se encuentra al fin la paz y es posible proceder a la despedida. Lo amado quedará para siempre en esas páginas. Y lo odiado también. Quienes venimos disfrutando de la obra poética de Miriam desde sus comienzos (allá por 2001, cuando publicó Espejo negro en la desaparecida DVD) conocemos ahora el detonante del vacío, de la rabia, de la transitoriedad, del desarraigo, de la construcción de barreras y de la búsqueda de amarres que leemos en sus poemarios.
Una edad infinita es una suerte de novela biográfica en la que Miriam Reyes se vuelca por completo. Pero trasciende la mera memoria y a ratos flirtea con el ensayo, descubriéndonos preocupaciones inéditas de la autora. En efecto, leemos capítulos en clave filosófica (cap. 16), ecológica (cap. 1), anticapitalista y anticolonialista (cap. 22). También abundan preciosas reflexiones sobre el lenguaje y su importancia en la construcción de la identidad. Esa niña, según aterriza en Venezuela (cap. 7),
se lleva a la boca nombres venidos de otras latitudes, traídos en maletas, en sacos, en bodegas de barcos […] La música de la lengua más alegre que nunca, explotando en sus oídos.
De hecho, no faltan en la obra riquísimos rasgos de oralidad, tan propios de la última narrativa española (Panza de burro, Canto yo y la montaña baila).
Igualmente, descubrimos en la novela otras voces de Miriam, como la siguiente, contemplativa y espiritual:
Me convierto en un mangle rojo, con raíces como grandes nidos, mitad bañadas en el agua ligeramente salada de la Laguna, mitad dejándose acariciar por su aire cálido. Maraña de raíces poblada de pequeños animales acuáticos y terrestres. Me veo adormilada entre los otros mangles, pensando en el valle mientras los peces desovan en mis raíces. Un mangle rojo que desea vivir en el manglar.
Este pasaje expresa el “individualismo moral” que reclama la deep ecology. Exacto, reivindica el derecho a la vida y a la realización de todos los seres que habitan el mundo. Además, reclama la interconexión entre los seres humanos y el conjunto de la biosfera (cap. 17).
Por otro lado, también descubrimos una voz sardónica: la retranca gallega que, leído lo leído, se ve que va en los genes. Escribe sobre el día de la Fiesta Nacional de España (p. 135):
Allí se dice [en el decreto ley] “la fecha elegida simboliza la efeméride histórica en la que España inicia un período de proyección lingüística y cultural que va más allá de los límites europeos”. No puedo creer lo que estoy leyendo. ¿Es el nacimiento de un nuevo eufemismo? No es que ponga en duda que invadir y colonizar un territorio sea la manera más drástica y rotunda de proyección lingüística y cultural que pueda existir…
La edad infinita se inspira en la experiencia vital de Miriam Reyes en Venezuela, desde los ocho años a los veintiuno. Lo curioso es que el interlocutor de su discurso es todo un país. El texto está narrado en tercera persona. Quien habla se dirige a un tú para hablarle de un ella. La autora se objetiviza, establece una distancia temporal con aquella que fue. Sin embargo, no es una distancia afectiva. De ahí las alusiones constantes a la niña, a la que se refiere con ternura y conmiseración. Ese distanciamiento brechtiano le ayuda a analizarla y a comprenderla. Se trata de una barrera más. Las personas no duran para siempre, la realidad es líquida y hasta el propio sujeto deviene con el tiempo en otra cosa que es irreconocible. Desde los ocho años esa pequeña aprendió a poner escudos para que no la hiriesen, cultivó su mundo interior habida cuenta de que sus progenitores no le prodigaban ni el cariño ni la atención que necesitaba y se mimetizó con el entorno para pertenecer y anclarse.
Por otra parte, Miriam ofrece una mirada distinta sobre el tema de la emigración. Si en Azucre leíamos una denuncia de las condiciones de esclavitud que padecían los emigrantes gallegos que trabajaban en las plantaciones de caña en Cuba o, a la inversa, en Ceniza en la boca nos metemos en la piel de un adolescente mexicano víctima del desapego materno y de una sociedad racista que lo aboca al suicidio, en La edad infinita se nos habla de una migración forzada que acaba empoderando a su protagonista. En cualquier caso, todas estas novelas se centran en las motivaciones económicas que justifican la marcha a otro país, en la discriminación racial, en las dificultades de integración y en la precariedad afectivo-laboral que los emigrados encuentran al otro lado del mundo.
Novela dura a ratos, inteligente y desgarradora, La edad infinita demuestra las dotes narrativas de su autora. Ya sabemos que Miriam también vivió poco después en Holanda... ¿Le inspirará en el futuro un segunda obra cuasibiográfica?
Este año he publicado dos libros. Un poemario (Adamar, Pre-Textos) y una novela (El bosque sagrado, Cántico). El primero lo compuse entre los años 2015 y 2021. El segundo, el curso 2019-2020. Ambos comparten mi amor por la naturaleza, entre otras muchas cosas.
No quiero dejar pasar la ocasión de agradecer a mis editores, Manuel Borrás y Raúl Alonso, su confianza en mi obra. Conozco las dificultades que atraviesa el sector del libro, sobre todo, para las editoriales literarias. Una editorial no deja de ser una empresa que, además de publicar libros buenos, los debe vender para no quebrar. Como dice Enrique Murillo: "la edición es un arte, pero también tiene que ser un negocio". Las cuentas, irremediablemente, tienen que salir. Detrás de un ejemplar hay un enorme trabajo de corrección, maquetación, imprenta y distribución; una inversión, en suma, que hay que recuperar. Y, desde luego, hay una ilusión enorme por conseguir que el libro por el que se apuesta encuentre a su lector. Los editores, a menudo, publican obras pase lo que pase con las ventas, simplemente porque les encantan. Por eso os pido no ya sólo que os hagáis con mis libros, también que me ayudeis a su difusión. El boca-oreja puede hacer que las obras funcionen, las editoriales se mantengan a flote y los escritores comuniquemos aquello tenemos que decir y transformemos a los lectores con nuestra singular visión del mundo.
Juan Suárez me dedica su último programa en La libélula. Metaverso, Radio 3 (RNE). Es un lujo que mi última novela, El bosque sagrado (Cántico, 2025), tenga tanta visibilidad en la Radio Pública. Las dramatizaciones del texto que ha hecho su equipo son maravillosas. Y la entrevista ha quedado fantástica. La tenéis aquí:
Seguimos.
Novela y relato:
Biografías / autobiografía:
Estos son los libros que he leído por el momento. Me imagino que caerán más en estas cuatro semanas que restan para acabar el año.
1. Con, Miriam Reyes. La bella Varsovia. 2024. Premio Nacional de Poesía.
2. Las ignorancias, Javier Velaza. Visor. 2025. Premio Loewe.
3.. El gran amor, Andrés García Cerdán. Visor. 2025. Premio Generación del 27.
4. Nuevo en la ciudad nueva, Juan Antonio González Iglesias. Visor. 2025.
5. Tránsil. Nicolás Mateos Frühjeck. Premio Hiperión. Hiperión. 2025. R.
6. Venir desde tan lejos, Eloy Sánchez Rosillo. TusQuets. 2025.
7. Casi es noche, Mario Míguez. Pre-Textos. 2019.
8. Un año y tres meses, Luis García Montero. Tus-Quets. 2022.
9. Los daños. Lorenzo Oliván. Tus-Quets. 2022.
10. Las percepciones islas (Antología poética), Lorenzo Oliván. Pie-Textos. 2020.
11. Ensayando círculos, Álvaro Valverde. Tus-Quets. 1995.
12. Desde fuera, Álvaro Valverde. Tus-Quets. 2008
13. Soplos de eterna juventud. 100 breves poemas para descubrir la poesía de Grecia y Roma. Edición de Sergio Copete. Hiperión. 2024.
14. De las cosas pálidas, Alberto Santamaría. La Bella Varsovia. 2025.
15. Después del pop, Elisa Fernández Guzmán. Rialp. Accésit del Premio Adonáis. 2024.
16. Cómo enterrar al padre en un poema, Corina Oprae. Tus-Quets. 2025.
17. El rumor de la ceniza, Bruno Pardo. Premio Ciudad de Cáceres. 2025.
18. Todos los poemas (1975-2021), Joan Margarit. Prólogo de José-Carlos Mainer. Austral. Planeta. 2024.
19. Mercurio, José Luis Gómez Toré. Libros de la Resistencia. 2025.
20. Rincones de ambigua geometría, Ignacio Vleming. La Bella Varsovia. 2025.
21. Un invierno en otoño, Antonio Rivero Taravillo. Bajamar, 2025. Premio Paul Beckett.
Os dejo por aquí un enlace a un interesantísimo artículo sobre la amistad que ha publicado El diario.es:
https://www.eldiario.es/era/cultura-quedar-ponerse-dia-amigos-no-compartimos-vida-resumimos_1_12791667.html
Y esto es lo que pienso yo. A día de hoy.
Está claro que en occidente no sabemos vivir bien. La prisa mata las relaciones y destruye los vínculos. Tenemos abundancia de bienes posicionales, pero no faltan los bienes del espíritu. Señala Pierre Hadot que el cultivo de la amistad es uno de los ejercicios espirituales que practicaron los discípulos de Epicuro, junto a su maestro, en su Jardín. Los amigos sosiegan, equilibran, estimulan, reconfortan... Pero para eso la amistad necesita desarrollarse con tiempo. La felicidad descansa en los vínculos fuertes, en la alegría de quien pierde su tiempo contigo hablando de todo, riendo por cualquier cosa, viviendo experiencias; en suma, compartiendo la vida. Según Epicuro: "De todos los medios de los que se arma la sabiduría para alcanzar la dicha en la vida, el más importante con mucho es el tesoro de la amistad" (MC, XXVII). Por su parte, el sociólogo alemán Hartmut Rosa, en su ensayo Remedio a la aceleración, nos invita a vivir experiencias de resonancia, de reconocimiento, con amigos que nos emocionen y nos sobrecojan. Esas experiencias construyen nuestra propia identidad. Si nos dejamos llevar por la aceleración, nos perdemos a esos amigos y, lo que es peor, nos perdemos a nosotros. Necesitamos calidez y compresión, aventuras y abrirnos otra vez a la espontaneidad, como hacen los niños. Aprender a vivir pasa por un vuelco valorativo que ponga en lo más alto las relaciones hondas, no las superficiales; las lentas, no las precipitadas; las amorosas, pero no las banales. Sólo así diremos con el sabio de la isla de Samos: "La amistad danza en torno al universo y, como un heraldo, anuncia a todos nosotros que despertemos a la felicidad".
Tengo el inmenso honor de publicar en la revista Ínsula un extenso artículo sobre los ensayos publicados en la última década por el escritor Jorge Riechmann. Se titula "Jorge Riechmann: el poeta y ensayista de los límites. Autocontención o colapso". Hago un repaso de las ideas y conceptos que vertebran su pensamiento político, y que constituyen el núcleo del "ecosocialismo descalzo" que defiende, proyecto que se engloba bajo el hiperónimo "ecologismo consecuente". El filósofo madrileño busca por medio de sus libros una metanoia individual que revierta en la colectiva; esto es, un cambio sistémico y antropológico que frene la crisis eco-social que pone en riesgo la supervivencia de la especie humana en el planeta Tierra. En su pretensión de subvertir el polo valorativo de las sociedades occidentales, así como el modelo capitalista extractivista, por otro sustentable y ajustado a los límites biofísicos de la ecosfera, Riechmann se inspira en las tradiciones sapienciales del Helenismo y Oriente. En efecto, las escuelas estoicas y epicúreas, junto a las taoístas y budistas, son canteras de las que el poeta extrae un instrumental filosófico básico para cambiar el paradigma cultural vigente por un modelo razonable, sustentado en tres pilares: los límites planetarios, el biocentrismo gaiano y el reconocimiento de que la ontología humana es relacional y ecodependiente. Dicha transformación pasa, inevitablemente, por un enfoque interdisciplinar, que tenga en consideración tanto el sustrato filosófico clásico como los avances científicos en los campos de la física (termodinámica, entropía) y de la biología (simbiosis).
Lo tenéis en el último número de la revista, 947. Noviembre de 2025. Páginas 5 a 10.