domingo, 5 de marzo de 2023

Deporte y creación

 


Que el deporte mejora nuestra salud y nos reporta alegría y felicidad es innegable. Pero más allá de eso, quiero incidir en un punto que considero de la máxima importancia: el ejercicio físico nos ayuda a desarrollar nuestra paciencia. Si algo aprendí de adolescente, cuando practicaba atletismo y competía a nivel autonómico, es a trabajar día a día con tesón, dando en cada entrenamiento lo mejor de mí. Los cambios en tu cuerpo se generan despacio, la fuerza se consigue poco a poco, pero al final se logran esas marcas que tenías en mente y que te abren puertas. No existen los atajos. No hay técnicas milagrosas. La mejora se produce porque tienes fe, paciencia y confianza. Esa lección de entonces me ha servido para todo en la vida. Me ayudó a sacarme la oposición de profesora y a publicar mis libros (y ya van veintiuno). La carrera deportiva es semejante a la literaria. Las obras necesitan tiempo para crecer, lo mismo que los músculos. El secreto está en dedicarte a ellas cada día, pero con cabeza: con los objetivos claros. Igual que planificas los entrenamientos, planeas tus sesiones de escritura. Sin atracones, no te vayas a lesionar la inspiración. A mis 46 años ya no compito. Acudo al tartán como espectadora. Pero sigo dejándome la piel en el gimnasio. Poco a poco. Sin forzar la máquina. Los resultados llegan gracias a la constancia, no a la prisa. Y escribo, por supuesto. Varios libros al tiempo, exactamente igual que entreno cada día un grupo muscular. Lo mejor es que disfruto del proceso. Que soy feliz haciendo curl de pesas y escribiendo un poema o media página.

          

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