Decía Luis Antonio de Villena en la antología Postnovísimos (Visor, 1986) que los jóvenes poetas que se dieron a conocer a finales de los 70 y comienzos de los 80 constituían un auténtico "cajón desastre". Tenían a disposición de su creatividad "una gran variedad de opciones literarias", de modo que la estética del grupo era "abierta, plural y tolerante". Esta pluralidad de estilos era síntoma de su falta de prejuicios estéticos. Exacto, rechazaban los dogmatismos de la lírica previa, ya fuese la novísima o la social. Ocho años después, en Fin de siglo (Pre-Textos, 1992), el crítico ya incluía a muchos de los poetas de aquel momento bajo el etiquetado de la poesía de "sesgo clásico". Por su parte, Antonio Ortega seleccionaba en el volumen La prueba del nueve (Cátedra, 1994) a otros autores que sólo tenían como común denominador su "fuerte personalidad lírica" y su "reflexión crítica sobre la realidad". Es decir, que tampoco compartían una estética. En su disidencia ideológica eran profundamente individualistas. Villena, en 1997 volvía a la carga con otra antología, 10 menos 30 (Pre-Textos). El libro se centra en los postulados estéticos de la poesía de la experiencia y, en concreto, en las divergencias que se producían en el interior de la voz predominante. Su tesis es que los poetas experienciales se sintieron atraídos por el magnetismo de la estética hegemónica y, con el tiempo, se adentraron en sendas más personales, que concentra en tres: realismo sucio, poesía social y poesía meditativa-simbolista. Esta evolución lleva a Juan Carlos Abril a hablar en su ensayo La tercera vía (Pre-Textos, 2024) de una "segunda ola" dentro de la poesía de la experiencia, protagonizada por autores que introducen en su obra "detalles y matices" como, por ejemplo, la sensualidad. En su opinión, la renovación que se produjo en una lírica ya mermada por los clichés y los tópicos fue un proceso natural que los perfeccionó. En efecto, la etapa experiencial no representa la culminación de su obra, sino un tránsito conjunto, acompañado, que necesitaron para saltar hacia su voz más personal. De nuevo, por tanto, nos encontramos con la palabra clave que se viene repitiendo desde los años 80: pluralidad (de estilos). Todavía a finales del siglo pasado Isla Correyero publicaba Feroces (1998). La antología agrupa a poetas que comparten una "actitud vital comprometida" y que se se expresan "con más ferocidad, más callejeramente" que los poetas que practicaban la estética predominante. La suya es una estética rebelde. Así y todo, matizo yo casi treinta años después de su lanzamiento, algunos de aquellos poetas se han revelado con el tiempo autores clasicistas que beben de fuentes grecorromanas (Juan Antonio González Iglesias o Jorge Riechmann). Con todo, aquella generación ecléctica y dispar fue canonizada por Cátedra gracias a la antología Poesía española reciente, preparada por Juan Cano Ballesta (2001). El profesor reitera en su prólogo un tópico generacional, al reconocer que conviven en el libro "varias tendencias estéticas". A saber: neoclasicismo, silencio, neoerotismo, neomodernismo, neosurrealismo, épica, experiencia, otra sentimentalidad y conciencia social. No en vano, sostiene que: "esta es, ante todo, una poesía individualista". Así empezaba el siglo XXI: con un cóctel de tendencias, temas y actitudes dispares ante el hecho poético. Y así proseguía en 2007 cuando Domingo Sánchez Mesa, en su prólogo al volumen Cambio de siglo (Hiperión) decía de los poetas nacidos entre 1960-1975 que comparten la "heterogeneidad de visiones del mundo y de opciones estéticas". Es decir, que aunque en 1986 dijese Villena de esos autores que constituían un "cajón desastre" y pese a la "heterogeneidad" que les atribuye Sánchez-Mesa en 2007, eso no ha sido obstáculo para que la última promoción del siglo XX tuviese sus antologías de cierre y su entrada en al canon. Ahora estamos en 2026. El panorama poético es análogo. Las antologías fundacionales (sigo a Araceli Iravedra) de la primera promoción del siglo XXI (Veinticinco poetas españoles jóvenes, Deshabitados y La inteligencia y el hacha) reconocen la diversidad de estéticas empleadas por los poetas que se dan a conocer en los primeros compases del nuevo milenio. En 2008, se publicaban las actas de un encuentro en la Fundación Rafael Alberti donde yo reivindicaba el carácter "versátil" de la que bauticé "Generación de la democracia" (libertad electiva que relacionaba con la política). Por las mismas fechas, Abril reconocía en su prólogo que la nueva promoción era un compendio de orientalismo, elementos irracionales, influjo hispanoamericano y experiencia. Villena (2010), por su parte, reunía a varios poetas de la que denominaba "Generación del 2000" que mezclan lo lógico con lo irracional, el pensamiento filosófico con la estética abstracta. En la misma línea, Luis Bagué y Alberto Santamaría reconocieron en el volumen Malos tiempos para la lírica. Última poesía española (2013) que los caminos estéticos de los nuevos poetas eran "omnidireccionales" y "laberínticos". En resumen, que la primera generación del XXI sigue conformando, como sus predecesoras, un "cajón desastre". Sin embargo, esta promoción poética, al contrario de las precedentes (grupos de los 80-90) no han conseguido todavía su entrada en el canon. Y que sea por su disparidad estética no es argumento de peso. Queda demostrado que la heterogeneidad no fue óbice para que a la última generación del XX se le permitiese montar su campamento en el Monte Parnaso. Seguro que hay mil razones para que, entrando en el segundo cuarto del siglo XXI, aún no se reconozca oficialmente la existencia en España de ninguna nueva generación poética (de hecho, se me ocurren varias: nos estamos vinculados a ningún hito histórico, somos legión, no se os ha estudiado ni en profundidad ni en diacronía y no están delimitados los arcos cronológicos de las distintas promociones de este siglo en que estamos -tres, por lo menos: X, Milenial y ya ha irrumpido la Z con paso firme-). Pero el criterio estético, visto lo visto, no lo podemos admitir como argumento válido.
El rompehielos
Antología. Juana Inés de la Cruz
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miércoles, 7 de enero de 2026
martes, 30 de diciembre de 2025
Cómics leídos en 2025
No han sido muchos, pero ahí van:
El vecino I. Santiago García y Pepo Pérez. Astiberri, 2004.
El vecino II. Ídem. 2007.
El otro mundo. Enrique Bonet y Joaquín López Cruces. Astiberri. 2025.
viernes, 26 de diciembre de 2025
En las recomendaciones de Infolibre
Luis Bagué recomienda para estas Navidades, entre otros poemarios, Adamar. Estoy en muy buena compañía. Estos somos los poetas cuyas obras son un acierto seguro, en su opinión (que comparto) para los regalos de Reyes: Pere Gimferrer, Eloy Sánchez Rosillo, Francisco Díaz de Castro, Chantal Maillard, Manuel Vilas, Juan Bonilla, José Luis Gómez Toré, Andrés García Cerdán, Abraham Gragera, Carlos Pardo, Pablo García Casado, Ariadna G. García, Alberto Santamaría, Gerardo Rodríguez Salas, Constantino Molina, Martha Asunción Alonso y Nicole Brezin.
Os dejo aquí el enlace, con una sucinta descripción de nuestros libros:
https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/all-i-want-for-christmas-is-books_1_2118865.html
domingo, 21 de diciembre de 2025
Antonio Lucas y las poetas del XXI
Antonio Lucas, a propósito de la celebración del Premio Nacional de Poesía a Miriam Reyes por Con, realiza un repaso de las poetas que formábamos la primera promoción poética del XX:
La poesía de Miriam Reyes (Ourense, 1974) apareció por vez primera para los lectores amplios de poesía en un volumen antológico que tuvo recorrido y también impacto: Feroces (1998), en edición de Isla Correyero y publicado por la extinta editorial DVD Ediciones. Entonces su escritura asomó distinta, con extraña vibración con un reborde carnal y oscuro, donde el amor a veces tiene un revés crudo e incuba una protesta alta. Una nueva promoción poética tomaba forma. En ella estaba/está Miriam Reyes como está Julieta Valero, Ana Merino, Raquel Lanseros, Olga Novo, Yolanda Castaño, Elena Medel, Ariadna G. García... Tres años después, en 2001, publicó su primer libro, Espejo negro, y desde entonces es una de las poetas bien ubicadas en el horizonte de la literatura en español del siglo XXI. El Premio Nacional de Poesía 2025, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con 30.000 euros, apuntala una senda bien demarcada.
https://www.elmundo.es/cultura/literatura/2025/09/08/68bee02ae9cf4a3a7e8b45a3.html
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Poemas publicados en revistas
Este año 2025 he tenido la inmensa fortuna de publicar tres poemas en un monográfico de la célebre revista Litoral, titulado Mujeres. El volumen recoge la obra de poetas y pintoras que hemos venido publicando y exponiendo en el último siglo.
Además, he publicado un texto inédito (del libro en el que trabajo) en la revista Anáfora (octubre de 2025. Nº 36). Comparto páginas con Jordi Doce, Luis Alberto de Cuenca y Lorenzo Oliván, entre otros.
lunes, 15 de diciembre de 2025
Artículos publicados en 2025
Este año he publicado un par de artículos en revistas especializadas:
"Jorge Riechmann: el poeta y ensayista de los límites. Autocontención o colapso". En Ínsula. Nº 947. Noviembre de 2025. Páginas 5 a 10.
"Miguel Hernández: un hermano en el tiempo". En Paraíso. Nº 24. Abril de 2025. Páginas 73 a 78.
domingo, 14 de diciembre de 2025
Adamar, en Pegando la hebra
Por aquí me tenéis recitando seis textos de Adamar en el programa Pegando la hebra (Valencia Radio), dirigido por María Vicenta Porcar:
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