Doble reseña publicada en La tormenta en un vaso (2011) de las novelas Cementerio de pianos y Libro, del novelista luso José Luis Peixoto (1974).
Antología. Juana Inés de la Cruz
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viernes, 30 de noviembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
Au nom de la rose
Han cerrado Au nom
de la rose.
No se trata de una floristería
cualquiera. Allí compré las flores de mi ramo de novia. Mi vida está ligada a
aquel aroma, a aquella variedad de colores y tonos.
Ya no existe Au nom de la
rose.
La calle es más amarga y más
oscura. Ha sido sustituida por un espacio sin magia. Ahora hay una tienda de
telefonía móvil. Un establecimiento gris, despersonalizado y vulgar. Se venden
productos, pero no se crean ambientes. El barrio pierde sangre. Palidece como
un cuerpo vacío de alegría.
Ha muerto Au nom de la
rose.
Y ni pétalos quedan para llorar
su entierro.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Flores de sombra
Acaba de publicarse en edición digital Savia negra, segunda parte del éxitoso libro juvenil Flores de sombra (Alafaguara, 2010), de la novelista Sofía Rhei. Os dejo mi reseña de este último; la publicó La tormenta en un vaso.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Mátalos suavemente
La novela
negra es un género
caleidoscópico, rico en matices. A veces las obras se escriben desde el punto
de vista de los agentes encargados de la investigación de un crimen (El
alquimista impaciente, de Lorenzo Silva; El eco negro, de Michael Connelly ); en otras ocasiones, sin
embargo, se adopta una perspectiva múltiple que engloba la actividad policial y
la delictiva (Última oportunidad, de Harlam Coben; A sangre fría, de Truman Capote); rara vez, la reconstrucción
del caso tiene un estructura polifónica, donde cada miembro de la comunidad
aporta un dato para la comprensión y el esclarecimiento de lo sucedido (La
edad de la ira,
Fernando J. López);
y en otros muchos libros, la lente se coloca sobre el gánster y recorre con él los bajos
fondos de una gran ciudad. Mátalos suavemente pertenece a este grupo. Pero la
novela de Higgins,
contra todo pronostico, no descansa sobre la acción. Por supuesto que hay
violencia, traiciones y asesinatos, pero el ritmo de la obra recae en las
conversaciones. Cada capítulo se abre con un diálogo ágil, intenso,
aparentemente anodino, gracias al cual los lectores se adentran en la vida doméstica,
privada, de los personajes; y así, descubrimos que los pistoleros de las bandas
criminales padecen las mismas miserias que los demás mortales: temen que sus
mujeres les abandonen, lamentan el distanciamiento de sus hijos, les preocupa
su propio estado de forma, se quejan del encarecimiento de la vida, o sienten
celos. El narrador apenas aparece, delega su responsabilidad enunciativa en los
atracadores y sicarios que protagonizan el texto. Por ellos, a través de sus
intervenciones, descubrimos la trama de la historia. Amato, tras siete años en
prisión, se gana la vida honradamente al mando de una autoescuela. No obstante,
planifica un golpe (el asalto a una partida ilegal de cartas) con dos ex
presidiarios: Frankie (antiguo socio suyo, a quien todavía no le ha salido
nada para
subsistir) y Russell (veterano de guerra). El éxito del atraco pone en marcha
una investigación mafiosa a cuyo frente está Jackie Cogan, matón a sueldo
encargado de la restitución del orden criminal. Novela de pulso frenético, de
personajes creíbles, muy cinematográfica, Mátalos suavemente encantará a los devotos del género,
así como a los seguidores de Quentin Tarantino.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Los heridos graves
Foto de Carlos Marcial
La primera reseña que me publicaron en La tormenta en un vaso (2007) se la dediqué al libro Los heridos graves, de Julieta Valero. Hoy la recupero para vosotros.
viernes, 26 de octubre de 2012
Los que duermen
La
fantasía épica apenas aparece en los manuales de literatura española. Sus orígenes
en lengua castellana se remontan al siglo XVI, época en que los libros de
caballerías (abanderados por el Amadís de Gaula y sus continuaciones: Las
sergas de Esplandián y Lisuarte de Grecia) se convirtieron en los primeros éxitos
de ventas de libros. El Humanismo, sin embargo, a través de pensadores de la
talla de Juan de Valdés, y pese a la oposición de insignes lectores (como
Teresa de Jesús) de relatos bien nutridos de combates y magia, hirió de muerte
al género. Por fortuna, algunos escritores contemporáneos no han perdido la fe
en su resurrección, y gracias al hechizo de sus obras lo han devuelto a la
vida. No es para menos. Hablamos de novelas bien escritas, seductoras,
trepidantes, como Infierno nevado, de Ismael Martínez Biurrun (2006) o Los
navegantes, de José Miguel Vilar (2007). A este elenco de brujos sumamos ahora
el nombre de Juan Gómez Bárcena. Su libro de relatos Los que duermen (bellamente editado por Salto de Página, 2012) echa mano
de mitos, anales, leyendas y cuadernos de bitácora para desplegar ante nuestros
ojos las velas de mundos imposibles; aunque no todos pertenecen a la Antigüedad
o a la Edad Media, pues algunos se localizan en el presente, en futuros lejanos
o en la Alemania nazi. Eso sí, todos ellos (15 en total) están conectados,
comparten vínculos y acogen ecos de las demás historias. ¿Cómo? A través de sueños,
premoniciones, viajes en el tiempo y hallazgos arqueológicos. Gómez Bárcena no
deja un cabo suelto. Fruto de dichas colisiones históricas, encontramos “paradojas”
interpretativas, como la que recae sobre la mujer asesinada por adúltera en el
siglo X y elevada al rango de Virgen dos centurias más tarde. El tiempo es el
gran protagonista del libro. Todo lo mezcla, todo lo confunde. De fondo suenan
las notas de La historia interminable, Michael Ende; o de Ubik, Philip K. Dick.
El libro también sobresale por su prosa exquisita. Ya en los mismos relatos se
reflexiona sobre la importancia del lenguaje para la expresión y creación de
sentimientos e ideas, y se alerta del peligro de la privatización del léxico,
de la mercantilización de las palabras, de la inaccesibilidad al vocabulario:
la ausencia de horizonte existencial. De fondo, ahora, partitura de Orwell. El
estilo de Gómez Barcena atornilla al lector, que no suelta la obra hasta
acabarla. Destacan dentro del conjunto: “La leyenda del rey Aktasar” y “Hitler
regala una ciudad a los judíos”.
Para
amantes de la buena literatura.
jueves, 18 de octubre de 2012
Los nadadores
Hoy publica el blog La tormenta en un vaso mi reseña de Los nadadores (Anagrama, 2012), última novela del escritor Joaquín Pérez Azaústre, antiguo compañero de la Residencia de Estudiantes.
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